Crónica personal

Pilar Cernuda

Strassera

POR favor, que alguien le diga a Strassera que se dispone a defender a uno de los hombres más corruptos de España, más bajos en el sentido moral de la palabra.

Por favor, que alguien se lo diga, se lo explique. Se trata de Strassera, del fiscal argentino que tuvo las agallas de plantar cara a Videla y Massera, que demostró un coraje fuera de lo común para pelear contra los dirigentes de una cruel dictadura, que se convirtió en un mito precisamente por su valentía. Que ese hombre, Julio César Strassera, quede contaminado por su defensa de Rodríguez Menéndez es un jarro de agua fría. Es evidente que todo el mundo tiene derecho a un buen abogado, a la mejor defensa, pero cuesta aceptar fríamente que un fiscal con la trayectoria de Strassera, un símbolo para los que lucharon contra la dictadura argentina, acepte colaborar con un hombre de la catadura de Rodríguez Menéndez.

Que alguien le cuente que Rodríguez Menéndez es un abogado completamente desprestigiado, que se ha movido en las cloacas, que ha engañado a sus mejores amigos e inclusos a sus familiares; que está mezclado con los bajos fondos, con la delincuencia más ruin, con redes de prostitución y con los montajes más soeces, más burdos y más miserables. Que alguien le diga a Strassera que una persona que apoyó como él el triunfo de la libertad y la democracia sobre una dictadura sanguinaria, no puede verse mezclado con gente de determinada estofa, que dirime sus asuntos a través de la violencia y la amenaza y que se mueve en la mentira como pez en el agua.

Que hable con algunas de sus víctimas, que son centenares. Desde presos a los que ofrecía el trato de favor de ciertos jueces, y a los que luego dejaba en la estacada aunque había cobrado previamente por esos supuestos favores, hasta periodistas a los que engañó haciéndoles creer que podían desarrollar un buen trabajo en proyectos que eran una filfa. Sabe de montajes más que nadie, ha destrozado biografías, la calumnia es habitual en su entorno, y no ha dudado en injuriar a quien le convenía sabiendo que la Justicia en España es lenta. Su fuerza ha sido siempre la falta de principios y, sobre todo, contar con amigos en esferas policiales y judiciales, a los que ha engañado, o ha pagado, para seguir sorteando a la Justicia. Uno de ellos, a nadie le cabe duda, le ayudó a conseguir en tiempo récord un pasaporte que le permitió huir de España. Aunque siempre hay policías profesionales que han sido capaces, afortunadamente, de seguirle la pista y dejar sin efecto la ayuda del compañero corrupto, que sin duda será identificado.

Que Strasera no se manche con esa defensa. Los argentinos y no argentinos que lo admiraron tanto por su lucha leal contra los dictadores, no merecen verle al lado de Rodríguez Menéndez.

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