la ciudad y los días

Carlos Colón

Suena 'Macarena' de Cebrián

SUENA Macarena de Cebrián del segundo 00.00 al 00.32. Domingo de Pasión. Nueve de la mañana. Atrio de la Basílica. Se abren las puertas, como si fueran telones que se descorrieran, mostrando la quieta gloria de la Esperanza en su paso desnudo de candelería.

Segundo 00.33 al 00.51. Entramos en la Basílica. Al avanzar por el pasillo central se produce una fantástica inversión. El paso se achica mientras crece dentro de él la Esperanza hasta desbordarlo, alcanzando una altura prodigiosa. Ésta es la giganta cristófora que llevó a Cristo en sus entrañas como Cristóbal, el hijo del rey cananeo, lo llevó sobre sus hombros.

Segundo 00.52 al minuto 01.48. Rezamos sin palabras mirándola -porque mirar a la Macarena es rezar con los ojos- de la peana a la saya, de la saya al fajín, del fajín a las mariquillas, intentando retrasar el encuentro con su cara. A la Macarena se asciende. Escala de Jacob con forma humana es la Esperanza. El cuerpo firmemente apoyado en la tierra, su rostro tocando el Cielo. Suben y bajan los ángeles por Ella trayendo a los hombres recados de Dios.

Minuto 01.48 al 02.35. Se han ido apagando poco a poco los murmullos. Un silencio absoluto. Estamos en el rostro de la Esperanza y ya no existe nada, ni varales, ni peana, ni palio, ni manto, ni tan siquiera cuerpo. Sólo existe esta boca entreabierta que dice "no tengáis miedo". Sólo existe esta cara, bendito locutorio de la Gloria a través del que quienes creemos muertos nos gritan el gozo de su vida eterna. Sólo existe la desmesura de estos ojos, ventanas abiertas al Paraíso.

Minuto 02.36 al 03.17. Empiezan a moverse las caídas del palio y a temblar las mariquillas. Sale la Macarena a la Resolana de los recuerdos. Doce horas en la calle, doce meses en el alma: así es la estación de penitencia y gloria de la Esperanza, procesión interminable que recorre la memoria de los macarenos; única que tiene nombres de calles según la sueñen en la Resolana o en Feria, en la Correduría o rompiendo en la Campana, en la noche agotada del Salvador o en el sol primero de Laraña, en Regina o en la frontera de San Juan de la Palma, girando de Relator a Parras o desbordando de Fray Luis Sotelo a la Resolana.

Minuto 03.18 al 04.40. La Esperanza se nos va sin que le perdamos la cara a esta Virgen sin espalda. Nos hemos quedado, por ejemplo, en Bécquer y Ella enfila Fray Luis Sotelo. Ya sólo vemos los candelabros de cola. Desaparecen. Cesa la música. Vuelven a oírse poco a poco los murmullos. Estamos ante al palio desnudo de todo, salvo de la Esperanza. Por lo tanto, lleno. "Podría salir así", dice alguien. ¿Y acaso no lo ha hecho?

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