La esquina

josé / aguilar

Susana, fuera de sitio

SUSANA Díaz ha dedicado más elogios a Eduardo Madina en unos minutos que a Pedro Sánchez en casi dos años. De Madina dijo que es una persona querida, reconocida y valorada en el PSOE y en el conjunto de la sociedad, a la que los ciudadanos tienen cariño, de cuyo talento y capacidad los socialistas no pueden prescindir y que es un lujo y una garantía. De Sánchez lo más que ha llegado a decir es que espera que gane las elecciones (a la vez que apostaba toda su estrategia a que las perdiera).

Ocurre que Pedro Sánchez es el secretario general del PSOE porque obtuvo el 49% de los votos de los militantes del partido frente al 36% de Eduardo Madina en las primarias de julio de 2014, y ocurre que Susana nunca lo ha aceptado, pero, a la vez, nunca ha dado el paso de enfrentarse a su jefe en campo abierto, disputándole el liderazgo socialista, ni siquiera cuando Sánchez condujo al socialismo al peor resultado de la historia democrática. Por razones tácticas, por no meter al PSOE en otra crisis y/o por sostener la ficción de que ella tenía que ser llevada a hombros y aclamada, sin necesidad de congreso, primarias ni otras molestas zarandajas.

De modo que, desde la derrota de Madina, Susana Díaz ha dedicado buena parte de su tiempo, energías y pensamientos a meterle dedos en el ojo a Pedro Sánchez. El problema es que Susana Díaz es presidenta de Andalucía de pleno derecho y ha jurado servir a Andalucía durante todo su mandato. Por encima de todas las cosas. Sin embargo, constituye una evidencia que a partir de su dificultosa investidura al frente de la Junta Susana ha estado más pendiente de la crisis del PSOE y de su futuro en ella que de los problemas e intereses andaluces. Y mientras más enfáticamente llamaba a sus compañeros a entregarse a resolver los problemas de los andaluces, más se dedicaba ella a hacer declaraciones, posicionarse, intrigar y maniobrar en asuntos internos (internos del Partido Socialista).

La consecuencia inmediata es la confusión institucional y política que refleja el episodio Madina. ¿A qué viene que la presidenta de una comunidad autónoma hable en el Parlamento autonómico de la lista socialista en Madrid en las próximas elecciones generales? Sus opiniones al respecto las tiene que expresar como militante o como baronesa en los órganos del PSOE, no como presidenta de todos los andaluces en el Parlamento andaluz. Pero ya no llama la atención: lo hace continuamente.

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