Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Susanita

HACE dos años Antena 3 se arriesgó a trasladar a Griso de la vera de Matías Prats al plató hogareño de un magacín matinal donde, sin tocar corazón, se trataran las noticias del día en crónicas y tertulias. Susana se exponía a un sonoro fracaso y Antena 3 a quemar uno de sus rostros de más credibilidad. Dos años después, el aniversario de Espejo público se festejaba ayer con tarta y gorgoritos de la gran Arteta. Griso puede presumir de triunfar en una plaza complicada, atrayendo a público de ambos sexos, y Antena 3 de estar rebasando ya a Telecinco durante la mañana, corneando a pares a las matriarcas catódicas por excelencia, la Campos y la Quintana.

Tras unos primeros meses algo dubitativos, el programa cayó finalmente en algunos contenidos hepáticos, pero ha mantenido una fórmula airosa que se traduce en llevar los típicos informativos de la cadena, tomar su espíritu de amenidad y perfume sensacionalista, y reconvertirlos en magacín. Espejo reúne charlas, entrevistas, secciones fijas (con Castrillón a pie de charco de sangre) y conexiones en directo con la imagen impecable de Susana Griso, alternando sonrisa y rictus de rigor. Ella es esa amiga de café que a veces echamos en falta. Es el nombre con más proyección de la televisión en España porque además no se mancha cuando en su programa debe tratar revisteo o, por ejemplo, orientación sexual de perogrullo. Tanto en Espejo público como en el resto de magacines e informativos se dedican estos días a mandar infortunados reporteros a los sitios más gélidos y nevados de la geografía. Como hace mucho frío, la forma más creíble de regodearse en la noticia es la contemplación de los periodistas micrófono en ristre y ventisca en rostro. Es como si, para que yo les pareciera más creíble, les jurara que escribo estas líneas desde el sofá de mi casa.

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