Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Tahúres

FUE Alfonso Guerra el que, más despectivamente que como piropo, calificó a Adolfo Suárez de embaucador, de "tahúr de Mississippi", pero los trileros en la política aún estaban por llegar. De la alta política a las grandes finanzas sólo hay que atravesar el umbral de un despacho. El espectador-ciudadano se queda con esa sensación de ser timado por la cartera y la misma vida a través de las amnistías fiscales o ante la definitiva conversión de este país en un gigantesco casino, con ese proyecto de Las Vegas que se disputan como madres salomónicas Madrid y Barcelona.

De todo eso, sin perder el rigor pero nunca el desparpajo, se hablaba este lunes en Espejo público. Susanna Griso se ha tomado unas pequeñas vacaciones tras haber tenido un regreso de Navidades pletórico. Su faena la solventan una firme escudera como Eloísa de Dios y el ecijano Roberto Leal, de quien ya hemos olvidado cuándo fue la última vez que se pilló un descanso como Dios manda. Una de las razones de esa fortaleza (que algunos interpretan como algo, injustamente, inesperado) del matinal de Antena 3 es ese banquillo tan reforzado que permite a Griso los parentésis a lo largo de sus programas pero, sobre todo, convertirse en contertulia y en parte opinante en su espacio.

Alfonso Egea, en el flanco de sucesos (sí, el caso de los gemelos de Córdoba dispara picos en Andalucía), es un puntal que afila esa credibilidad que ha logrado Espejo público, que trata la actualidad con interés sin perder la amenidad, lo que echamos en falta, por falta de oferta, en otras franjas televisivas. Albert Castillón, Rubén Amón, Romina Belluscio encadenan unas mañanas muy comestibles que en estos días Eloísa de Dios y el andaluz Roberto Leal mantienen en su punto crujiente.

Con sana honestidad, sin modos de tahúres.

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