El balcón

Ignacio / Martínez

Tambores de guerra

SUENAN tambores de guerra electoral. El acto de ayer en Sevilla de Rajoy fue un mitin preelectoral puro y duro. El término casi imposible con el que califica Pedro Sánchez su propuesta de coalición con Ciudadanos y Podemos es el único resquicio que queda para evitar una convocatoria electoral el 26 de junio. Esta eventual llamada a las urnas tiene inconvenientes. Cuestan muy caras unas elecciones; se acercan a 200 millones de euros.

Además, si se celebran muy próximas, como el año pasado en Grecia, los ciudadanos tienden a repetir el voto. A ningún país le sienta bien que se gripe un cambio de gobierno. Hay ventaja en la disminución del intervencionismo, pero mucho inconveniente generado por la ausencia de decisiones. El pacto que no se ha conseguido en cien días invocando a la responsabilidad de los partidos, lo puede ahora forzar el miedo. Todos tienen temores y miran con lupa los sondeos. Ayer, El Español publicaba uno en el que sólo un 20% de los encuestados era partidario de nuevas elecciones, pero una amplia mayoría estaba en contra de cualquier combinación de gobierno.

Si hay nuevas elecciones, la clave para que se produzca un cambio en el resultado estará en el deterioro que estos seis meses hayan provocado en las distintas opciones. Esta encuesta dice que Ciudadanos es el partido que más ha mejorado y menos ha empeorado la valoración entre sus votantes y que con Podemos pasa lo contrario. En vísperas del 20D también C's tenía mejores expectativas y Podemos peores que lo que después ocurrió. El miedo hace dudar a los estados mayores qué apuesta es la que más les conviene. Aunque la estrategia de marketing obliga a todos a simular que están dispuestos a sacrificarse con tal de evitar una repetición electoral.

No obstante, ayer Rajoy hizo propuestas nuevas, alguna sacada del pacto PSOE-Ciudadanos, como recuperar el huso horario británico o el banco de horas en empresas para la conciliación familiar. Puede ser un guiño al dúo socialista liberal, pero también una reescritura del programa, para recuperar el centro el 26J. Quién sabe. En el PSOE apuestan por el tripartito con Ciudadanos y Podemos. Y la batalla interna continúa; cuando Susana Díaz entraba ayer en el comité federal sostuvo que en su partido se han cometido muchos errores (sin explicar cuáles) y reclamó autocrítica. Ofreció a Andalucía como ejemplo; no se sabe bien de qué: poca autocrítica ha habido por la corrupción generada en los ERE y los cursos de formación. Y, que se sepa, no hubo investigación interna en su partido para averiguar qué dirigentes se beneficiaron en el poder interno del PSOE andaluz del clientelismo que se engrasó con estos fondos.

En todo caso hay dos cosas seguras: las espadas están en alto y el Gobierno en funciones está en estado líquido o gaseoso. Se le han despegado hasta los parches del déficit. Suenan tambores de urna, pero se ignora si traerán un gobierno sólido.

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