Las dos orillas

josé Joaquín / león

De Tartessos a Belén

DESPUÉS del episodio de la mula y el buey en los nacimientos, llegó el de los Reyes Magos andaluces. Ambos responden al propósito de demostrar que Benedicto XVI, considerado hasta ahora un Papa intelectual y teólogo de referencia, es un analfabeto que se ha entretenido escribiendo paparruchas en un libro titulado La infancia de Jesús. Pero la realidad es la que es. El Papa no ha prohibido la mula y el buey en los belenes, ni ha dicho nunca que los Reyes Magos viajaron desde Tartessos (que entonces no existía).

Esto es lo peor de todo, que digan algunos ignorantes que los Reyes Magos llegaron a Belén desde Tartessos, y además se lo atribuyan al Papa. En aquel tiempo, cuando nació Jesús, Andalucía estaba llena de romanos. Era un territorio llamado la Bética (capital Corduba), que abarcaba la mayor parte de la actual Andalucía (casi toda, excepto algunas comarcas de Granada, Jaén y Almería), más el sur de Badajoz y un trocito de Portugal. Fue creada en el año 29 a.C., con lo cual se demuestra que es una nacionalidad histórica, no porque lo diga el Estatuto, sino porque existe desde antes que otras. Cataluña entonces formaba parte de la Tarraconensis (que ocupaba más de la mitad norte de la península). Además de estas dos, se completaba con la Lusitania.

Los romanos ahorraron en el café para todos. Y cuando Diocleciano amplió la división en el 298, con la Cartaginensis y la Gallaecia (Galicia), le quitó territorio a la Tarraconensis catalana, sin reformar la Constitución (no había), pero dejó la Bética andaluza tal cual. Estamos en una nacionalidad histórica desde antes de los moros.

En aquel tiempo referido por los evangelistas, cuando nace el protagonista de La infancia de Jesús, hacía al menos seis siglos que no existía Tartessos. En el triángulo de Sevilla, Cádiz y Huelva estaban los romanos. Los Reyes Magos, para ir desde Tartessos a ver a Jesús, no hubieran viajado en camellos, sino en el túnel del tiempo.

La interpretación del Papa sobre los Reyes Magos, que es la de la Iglesia, se ciñe a su simbolismo. Melchor, Gaspar y Baltasar representan a las tres razas existentes en Europa, Asia y África, que era el mundo conocido entonces. Por eso, hay un negro desde antes de que eligieran a Obama presidente de los EEUU. Los Reyes Magos representan a los hombres de todo el mundo. Se ponen en el camino de la búsqueda de Dios, guiados por la luz en la oscuridad. No eran andaluces, ni catalanes, sólo hombres. Su magia consistió en buscar a un Niño y encontrarlo.

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