Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Telefonazos

AHORA que Agustín Bravo parece que es el presentador más querido de Andalucía por haber salido airoso de su desafío carnavalesco, viene al pelo recordar cuando fue empitonado por una iracundísima Isabel Pantoja al telefóno, colada por alusiones durante una tertulia del corazón en Canal Sur. Entre el llanto y el grito soberbio, la cantante y aspirante a alcaldesa hizo un papelón mientras Agustín Bravo, todo educación, tragaba saliva. Y eso con el Sálvame aún por inventarse.

Isabel Pantoja suele callar bastante bien mientras no haya monedero de por medio. Su especialidad son los exclusivones en las revistas, donde se le hacen entrevistas como un traje a medida y el photoshop se desata a gusto de la consumición. Tras ser víctima durante un par de lustros de los dardos de Telecinco, y de la persecución de las cámaras sin ocultar, la cantante dio el pelotazo y generó la remontada de su amenazada cuenta bancaria con un contrato que le vinculaba a Mediaset para acontecimientos especiales. Hizo gratis el encuentro con su hijo en Supervivientes, un impacto en los índices de audiencia, y empezó a cobrar con su especial navideño grabado en los Bilbados y sus uvas en la Puerta del Sol. La campanada.

Pero a veces el temperamento de la Pantoja es irrefrenable. Los años no terminan nunca de cambiarnos del todo e Isabel se puso al teléfono la semana pasada para quejarse en un programa de la competencia. Nada menos que en el Espejo público de Antena 3 y Griso, que se reserva ahora un buen puñado de declaraciones en caliente. Telecinco llamó la atención a su máxima mimada que en compungido acto de contricción acudió al programa de María Teresa Campos, para alegría de las cifras del tiempo tan feliz.

Isabel, amonestada, ahora calla, otorga y aguarda.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios