Punto de vista

josé Ramón / del Río

Tercera vuelta

HACE tan solo dos jueves que escribí que no era descartable la tercera vuelta electoral, ya que el señor Sánchez no quiere apoyar con su abstención un Gobierno del PP y que, aunque él quisiera, su partido no le dejaría formar gobierno con Podemos, salvo en el improbable caso, según las encuestas, de que el PSOE tuviera más diputados que la formación de Pablo Iglesias. El debate del lunes confirmó mi suposición, porque allí quedó claro que ningún partido se movería de su posición actual respecto a la formación de Gobierno. Ni Rajoy se piensa marchar, como le pide Rivera, porque no cree que el C's le dé escaños para lograr la mayoría absoluta o al menos, adecuada, ni el PSOE puede garantizar ser el partido más votado, ni siquiera si será el segundo en votos. Únicamente, y con claridad, el líder de Podemos ofreció a Pedro Sanchez un acuerdo de formación de Gobierno.

Y es que las encuestas no pronostican que, como se dijo, los españoles iban a premiar a los que, como el PSOE y C's, se habían esforzado en evitar la segunda vuelta y penalizar, por ende, a los que la habían hecho posible. Lo que ocurre, en mi opinión, es que los ciudadanos no coinciden en asignar estos papeles de "buenos" y "malos", porque al Sr. Sanchez se le ofreció un pacto de gobierno que rechazó con incontables noes y otro pacto sin más requisitos que la celebración de un referéndum de autodeterminación. Sesudos comentaristas opinan que Pablo Iglesias lo ha engañado, porque iba buscando ese liderato de la izquierda y esperaba conseguirlo en la siguiente vuelta electoral. Aunque a Pedro Sanchez le haya cegado la ambición,cuenta con compañeros que podían haberle avisado. El pacto con C's y Rivera, con su escaso bagaje de diputados, necesitaba de la abstención de Podemos y se embarcó, sin garantías, en una investidura que sólo sirvió como cómputo inicial para la siguiente vuelta y para ser agraviado -su partido- con la mención de la cal viva.

Algunos opinan que el ascenso en intención de votos de Podemos es obra del PP y responde a una maniobra de la vicepresidenta del Gobierno, para debilitar al PSOE, dándole "gloria bendita". Quizás sí, pero menos, como dirían otros, de lo que el Gobierno le ha dado al Grupo Prisa. Sin entrar en si son ciertas estas ayudas, se olvidan que, gracias a los votos del PSOE, Podemos gobierna en Madrid, Barcelona, Zaragoza y Cádiz y en muchos pueblos. Si de lo que se trataba era de dar visibilidad a Podemos (en castellano: conocimiento) todos los dineros del mundo no hacen destacar más que la vara de alcalde.

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