PASA LA VIDA

Terror en el hipermercado y horror en el ultramarinos

MIENTRAS padecemos un empacho de predicciones económicas que son papel mojado incluso en días soleados como ayer, la competencia está que arde para llenarnos la despensa. Los servicios de estudios le dan vueltas a su noria para aportar alguna observación que no suene a dejà vu sobre la deriva de las cotizaciones bursátiles y el enjuague de la morosidad bancaria. Pero la economía real tiene en los hipermercados y ultramarinos su barómetro para colegir cómo está el patio. Y la semana concluye con Mercadona, Carrefour e Hipercor rivalizando en descuentos generalizados de los productos alimenticios, con Supermercados Mas llevando las rebajas de marzo más lejos: una campaña de publicidad que le hace las cuentas a la clientela para que llene el carro con menús a un euro. Estas grandes empresas no se equivocan: en época de crisis sigue siendo rentable anunciarse.

El envés de esta pugna es lo fácil que se ha obrado el milagro de aminorar los precios de toda la alimentación, fresca o envasada. Bastó que la retracción en las compras se consolide como la tónica cuyo fin ni está ni se le espera. Albricias, ya es posible menguar los márgenes que se le endosan a toda la cadena de distribución, y sobre todo en el precio de venta al público. De paso obligan al ultramarinos a seguirles la corriente so pena de quedarse solamente con la clientela de proximidad más avejentada que no compra ni por internet ni con el coche.

Recuerden que hace sólo un año se auguraba crisis alimentaria mundial por menos producción y mayor demanda. De la tremenda escalada de precios se le echaba la culpa a multinacionales como Abengoa por copar las tierras de cultivo para biocombustibles. La ensalada informativa estaba aliñada con intoxicaciones. Ni las plantaciones de soja han sido trasladadas a Marte ni Lidl ha inventado la multiplicación de los panes y los peces. En cuanto las familias han ejercido la soberanía popular de gastar menos, es el mercado el que se ha apretado el cinturón. Ya era hora.

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