Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Tirar un penalti de vez en cuando no es pecado

AUNQUE con el hándicap exógeno del maltrato arbitral, el Betis está cuajando una campaña que se ve como muy por encima de las expectativas, pero también con otro hándicap, el de caerse en lo más llano por errores que le vienen de dentro. Por supuesto que lo de los arbitrajes clama al cielo y no es de recibo que un equipo de tan definida vocación atacante sólo haya disfrutado de dos lanzamientos de penalti.

Pero como a pesar de las protestas oficiales y de las otras eso no parece que tenga remedio, bien haremos en señalar defectos que son muy fáciles de corregir. Por ejemplo, defecto veo en que se quiera alimentar la filosofía del ataque con la presencia de cuatro delanteros. Con cuatro delanteros allí delante no juega ni siquiera esa máquina de hacer fútbol con el que alimentar a sus vanguardistas que atiende por Fútbol Club Barcelona, por lo que no se entiende en el Betis.

Jugar con dos extremos que se pasan el partido pegados al linier y un doble ariete hace que en el centro del campo siempre se vaya en inferioridad numérica. Inferioridad que impele a Beñat a que sea el más tarjeteado de la Liga y que, junto a Cañas, termine el partido loco por una mascarilla de oxígeno. Y la cosa hay veces que sale bien, sobre todo si la pegada no falta a lista, pero hay ocasiones como antier en que el rival apenas sufre para contener las acometidas verdiblancas.

Claro que también puede argumentarse que otro equipo cualquiera hubiese ganado sólo con que el cántabro hermano del otro cántabro hubiese señalado un flagrante penalti cometido ante sus narices. Habría sido suficiente para ganar que el Betis fuese tratado como otro equipo cualquiera, que tampoco hay por qué ser Madrid o Barça para tirar algún penalti que otro. Pero como eso es así, ¿por qué no ocupar el campo más racionalmente y sin que se parta en dos el bloque?

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