Cosas que pasan

Ricardo Castillejo / Rcastillejo@grupojoly.com

¡Toma, Moreno!

TENÍA curiosidad, después de todo lo que le ha pasado a José Luis Moreno, por saber cómo habría pasado las Navidades el ventrílocuo, productor y empresario más carismático de nuestro país. Y como lo que me propongo intento llevarlo a buen término, ayer mismo hice dos o tres llamadas que me permitieran enterarme -a mí y, por supuesto, a ustedes-, de tan morboso interés.

El caso es que, según me contaban, el Moreno ha optado por no coger el teléfono que, desde lo de su paliza, no ha dejado de sonar con insistencia. Lógico lo primero, lógico lo segundo. La responsabilidad del trabajo pesa tanto sobre sus hombros que, aún maltrecho, se ha puesto manos a la obra para sacar adelante todo, y es mucho, lo que de él depende. "Soy el Gran Jefe". Aquel que tiene que solucionar todos los problemas aunque también necesito que alguien me escuche a mí", comenta de vez en cuando a quienes pertenecen a su círculo más cercano. Sin embargo, ni apenas ése ha estado a su lado en estas fechas pues, según he sabido, las ha pasado en su casa, solo, relajado y tranquilo.

Dicen que, cuando las cosas no salen cómo él tiene en mente entra en cólera pero, esos mismos que le han visto alguna vez alterado saben también que, como en el resto de los grandes personajes, el comentado peso de sus presiones laborales hace entendibles, y perdonables, tales reacciones. Aún así, son muchos los sorprendidos por la entereza que está demostrando después de una agresión que, perfectamente, podría haberle costado la vida.

Ése es el comentario que rula por todo Madrid y que, de boca en boca, pasa de unos a otros. "¿Cómo está José Luis?" o "¿Qué tal evoluciona?" son preguntas que se van contestando bajo un latente pensamiento común que confirma mi confidente: "El temor que existe es que, cuando menos nos lo esperemos, se derrumbe".

Pero yo, que me gusta pensar en positivo, prefiero decantarme por una óptima recuperación, física y mental, para poder lanzarles, a los que quieran peor, aquel grito de guerra de "¡Toma, moreno!".

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios