Crónica levantisca

juan Manuel / marqués Perales

Tomatazo Gómez

ALGO huele a podrido en Madrid. La España de las autonomías presenta una anomalía orgánica: el poder aparente se ha centrifugado hacia sus arterias periféricas, pero la capital padece de megalocefalia, y concentra todo el poder económico, institucional y mediático. No es casualidad que ninguno de los tres grandes partidos carezcan al día de hoy de candidato a la Presidencia de la comunidad. Tania Sánchez, elegida en unas primarias de IU, se ha marchado al Podríamos; Tomás Gómez, vencedor de otras elecciones internas, ha sido destituido por Ferraz e Ignacio González recibe los empujones de Esperanza Aguirre. Con ella comenzó todo, el tamayazo la aupó a la Presidencia refrendada después en las urnas. Tania tuvo sus líos familiares en Rivas; Tomás Gómez, en Parla, donde el anterior alcalde, su colaborador más cercano, está procesado, y Mariano Rajoy sigue meditando el nombre del candidato popular. Ni PP ni PSOE ni IU. Ya dijo Tarradellas que la culpa de la Guerra Civil la había tenido la Federación Socialista Madrileña.

El PSOE es un partido acostumbrado a solucionar conflictos mediante gestoras, pero no ha vivido rebeliones públicas contra la Secretaría Federal. Ni digiere bien que los militantes se tienten en las puertas de Ferraz. Lo anómalo en este caso no es la medida excepcional de Pedro Sánchez, sino el motín que quiere liderar Tomás Gómez. Sánchez debe explicar mejor sus razones, porque los argumentos dados para acabar con Gómez son aplicables a él, pero las acusaciones que ha vertido el de Parla como respuesta son causas postreras de su destitución.

Pedro Sánchez ha ejercido por primera vez su liderazgo, lo hace de este modo, tan abrupto, propio de quienes tienen la potestas pero no la auctoritas. Quiere comenzar a mandar y ha asumido un riesgo personal muy grave, pero con Madrid, envía un mensaje a quienes podían aliarse contra él después de las municipales: Andalucía, Valencia y Madrid. Sánchez ha hecho sus cuentas, sostiene que las municipales no le irán tan mal, que a Susana Díaz no le va a ir tan bien y que si la presidenta andaluza, una vez elegida, se quiere ir a Madrid, tendrá que volver a pasar por el trance de una abstención de Podemos o de IU para que el Parlamento nombre a su posible sustituta o sustituto. Todos esos cálculos. El tomatazo Gómez es un aldabonazo de quien anuncia que no se retira, que va a resistir. Dicen que ha cavado su tumba, aunque en realidad ya estaba cavada; ahora quiere salir.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios