Las dos orillas

José Joaquín León

Tribulaciones de Elena

SER como Elena Salgado es mucho más difícil de lo que cree la gente. Hay quien piensa que es muy bonito ser vicepresidenta económica del Gobierno y tener un buen sueldo y un coche oficial, y que te saquen un anuncio en televisión con otra Elena Salgado, y todas esas cosas. Pero no valoran la dificultad de practicar una política económica según lo que te manda el presidente Zapatero, con permiso de la vicepresidenta Fernández de la Vega, y con Pedro Solbes diciendo por ahí que él no haría esas cosas, como si no tuviera nada que ver con esta película de la crisis.

Ser como Elena Salgado no es nada fácil, porque la gente quiere que le paguen por lo menos 420 euros a los parados que no encuentran trabajo, y que suban las pensiones, y que aumente el gasto social, y que se vacunen gratis contra la gripe A todos los que quieran, y que mejoren los transportes públicos y que construyan más carreteras, y que le paguen cuando tienen un niño después de haberle regalado los preservativos. Pero la gente no quiere que le toquen los 400 euros del IRPF, y mucho menos que le suban el tipo en el susodicho impuesto, menos aún que le aumenten el IVA, y además que no le toquen la gasolina aunque no tengan coche, que no graven más el alcohol aunque no beban, y que no le endiñen al tabaco aunque no fumen. Y, por supuesto, si es funcionario o cobra del Estado, amenaza con un otoño caliente si se les ocurre congelarle el sueldo.

Ser como Elena Salgado es muy difícil, la verdad. La gente debe pensar que fabrica el dinero público por las noches, y empiezan a salir billetes de 500 euros por aquí y por allí para pagar todas estas cosas, y todas las promesas de Zapatero, como los ordenadores para que los niños se distraigan, en vez de que se los compren sus papás. Y encima aparecen los del PP criticando todo, o Manuel Pizarro diciendo que si hiciera justo lo contrario empezaría a estar en el buen camino. ¡Sería un milagro! Pues si encima baja los impuestos, y crea empleo, y crece el PIB, y nos ponemos como Francia y Alemania, pero sin construcción, a esta mujer la deberían beatificar por lo civil.

De algún sitio hay que recortar, ¿qué os habéis creído? Así que le van a meter mano a los que menos protesten. Por ejemplo, se recorta un 17% la investigación y que se aguanten los investigadores, que los lidie Cristina Garmendia, que es una ministra que pasa desapercibida y no se mete en líos como Bibiana. Es verdad que Zapatero habla de I+D+I, pero a la gente le interesa más el esguince de Cristiano Ronaldo. Además creer en la investigación, paradójicamente, es un acto de fe. ¿Qué pasa si investigan y no descubren nada útil? Si al menos descubrieran una salida de la crisis… Pero Elena no tiene ni la más remota idea de cómo saldrá de ésta.

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