Sueños esféricos

Juan Antonio Solís

Tsipras, la Merkel y Konoplyanka

ALGUIEN ha definido Twitter como "un bar de borrachos" y, como siempre que se generaliza, se incurre en una injusticia. Eso de generalizar gratuitamente también es muy de la pajarería: "Los periodistas no se enteran, dicen que Konoplyanka viene para Sevilla y está en Inglaterra". Los periodistas...

No todos los periodistas son tuiteros, y aunque no lo parezca, no todos los tuiteros juegan a ser periodistas. Y por supuesto, apuesto a que la mayoría, de una y otra parte, no está borracha cuando teclea.

Más que un saloon plagado de beodos con pistolas, veo Twitter como un gigantesco ventilador que remueve informaciones... y bulos. Y todo en un caos sin solución donde la noticia, cuando surge, se pierde, apenas tiene impacto: cuando se presentó Konoplyanka en Sevilla, el personal estaba ya saturado.

Inculpen a esa caterva de soberbios que reniegan de ser periodistas pero que, movidos por la vanidad que les inyectan los cientos, en muchos casos miles de seguidores, escupen tuits sin contrastar. Lanzan graciosamente nombres sin nada que perder: la credibilidad no va con ellos. Alguno hay que se ha tirado a la piscina sin agua y, en pleno descenso, se le llenó milagrosamente con el giro que dio la negociación por Konoplyanka.

En la red, los nombres de posibles fichajes de Sevilla, Betis o el que sea giran, toman altura, caen, se expanden y se contraen en minutos. La información contrastada se diluye y mezcla con microcuentos que calan: dicen lo que el aficionado quiere escuchar.

La impaciencia de este aficionado hace el resto. Ya no hace falta esperar al periódico o el programa del día siguiente. Basta con teclear en el móvil "Konoplyanka", ponerse ante al ventilador y refrescar cada diez minutos. Cuánto papelillo volando. Cuánto bulo. Por poco sitúan al chaval mediando entre Tsipras y la Merkel en Bruselas. Qué hartura.

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