Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Tufillo

ALGUNOS programas juegan estos días los minutos de la basura, nunca mejor dicho. Los que hicieron los deberes, es un decir, preparan las maletas con vacíos, rellenos y recopilatorios, como el inefable El programa de Ana Rosa de las mañanas de Telecinco. La Quintana se retira desde hoy a sus aposentos en Sotogrande. Tras haber casado a Belén Esteban y estirando ahora el tedio de julio, la vocinglera tertulia de la matriarca matinal dedicaba ayer un buen ratito de su tiempo a hablar sobre los pedos, haciéndose eco de un informe sociológico. Mandaron a un reportero para que cuestionara a los peatones sobre sus escapes. Maxim Huerta incluso recitó un bonito poema popular. Tras disiparse el tufo le correspondió a ese sabio que es el conde Lecquio dar el tiro de gracia con gesticulación iracunda: "el pedo es algo de la estricta intimidad". Sus gases nobles son todavía una última frontera entre lo privado y lo público. Según Lecquio, eh.

Otros programas como Operación Triunfo están pidiendo a gritos un final acelerado porque en realidad se ha convertido en el día de la marmota. Cada vez más el sesteante OT sufre una ristodependencia, por lo que todo gira en torno a las palabras de Evaristo y los encontronazos que sufre con los alumnos, los profesores, los compañeros de jurado y el apuntador. Los disparos con gafas, que eran la pincelada de color, se han convertido en una amplificada monotonía. Un buen remate para esta edición de Operación Triunfo sería que Risto se metiera en un coche y saltara por los aires. Eso es lo que han hecho en Los hombres de Paco con Hugo Silva. Pero esta tele, donde nadie se muere sin el permiso del dinero, es improbable que haya matado Lucas. Tedacuén. Este personaje seguro que vuelve y nos hace una pedorreta.

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