Editorial

Turismo y golf contra la crisis

EN un panorama como el actual, marcado por una profunda crisis económica, con las consecuencias que ello tiene para la marcha de la economía y el empleo, la potenciación de aquellos sectores capaces de hacer frente en mejores condiciones a la desaceleración es una obligación ineludible para las administraciones. Es lo que ocurre en Andalucía con el turismo, la única actividad económica que está demostrando a lo largo de los últimos meses capacidad suficiente para sortear la situación que ha puesto en precario al resto de los sectores.

Andalucía ha sido siempre una potencia turística y lo ha sido, principalmente, porque tiene los elementos necesarios para satisfacer la demanda de las personas que viajan por placer. Muy pocos sitios en el mundo -ninguno en España- pueden ofrecer el clima, la costa, los paisajes o la cultura que se reúnen en nuestra región. Con la construcción bajo mínimos, el motor de la economía andaluza ha dejado de funcionar. Parece lógico que se aprovechen al máximo los recursos de los que disponemos y que se impulsen políticas que nos permitan paliar en lo posible la situación a la que ya nos enfrentamos y que, desgraciadamente, parece que se va a prolongar todavía durante mucho tiempo.

El lunes comienza en Londres la edición de este año del World Travel Market, donde Andalucía va a hacer un esfuerzo importante por atraer un turismo de calidad, que todavía no se ha visto afectado de forma masiva por la crisis. Para este tipo de turista el golf es uno de los reclamos que con más fuerza puede hacerle decidirse por un destino u otro. Es hora de que Andalucía se tome en serio esta cuestión porque es mucho lo que se juega. Hace sólo dos años, la Junta de Andalucía mantenía bloqueados más de un centenar de campos de golf con proyectos inmobiliarios asociados. La aprobación este año del decreto del golf ha desbloqueado la situación y el Gobierno andaluz ha anunciado que está agilizando, en plena crisis, la tramitación de 20 proyectos en la región. Intentar contraponer el desarrollo de los campos de golf a la sostenibilidad es una política que se ha demostrado equivocada. Es necesario, ciertamente, un control sobre la calidad de lo que se haga, pero no cabe duda de que Andalucía no debe desaprovechar ninguna oportunidad para impulsar su desarrollo turístico.

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