La ciudad y los días

carlos / colón

¿UE sin UK y con Turquía?

UNA UE sin Reino Unido y con Turquía? Raro, ¿no? Hay muchas Europas posibles porque son muy distintas sus realidades políticas, económicas o culturales (estas a su vez distintas según se trate de alta cultura, cultura como conjunto de costumbres o cultura mediática y global). Con la alta cultura no hay problema: no existen fronteras y tenemos claro qué es Europa. Valga Rusia como ejemplo: tan europeos son Tolstoi, Dostoievski, Bulgákov o Grossman como cualquier escritor inglés o francés; pero Rusia nunca ha podido o querido integrarse en Europa, ni con los zares blancos, ni con los rojos, ni con los actuales oligárquicos y un tanto gansteriles.

Con la política, la economía o los modos de vida no sucede lo mismo que con la alta cultura (tan acosada en estos tiempos, por otra parte, en los que una Europa de tecnócratas parece empeñada en suicidarse renunciando a su legado humanista y a sus orígenes judeocristianos y grecorromanos). La actual UE se ha montado con prisas, pese a lo dilatado de su formación, y con asimetrías, integrando países que habrían necesitado más tiempo para asimilarse a la UE o considerando la candidatura de países de discutible europeidad, como Turquía.

El espacio Schengen, por ejemplo, no debería plantear ningún problema en lo que se refiere a la Europa Occidental, pero algunos se plantean con las desdichadas naciones más occidentalizadas que se le regalaron a la Unión Soviética tras 1945 -Polonia, Eslovaquia, República Checa o Hungría- y muchos, muchísimos, con los aún más desgraciados países que la Unión Soviética se tragó -las antiguas repúblicas socialistas que conformaron la URSS- o tuvieron regímenes comunistas extravagantes, como la ex Yugoslavia titista, la Rumanía de Ceaucescu o la Albania maoísta. En cuanto a Turquía, difícilmente se puede justificar su europeidad; salvo que saltáramos al 29 de mayo de 1453, borrando la historia del imperio otomano, y la llamáramos Bizancio. Difícil, ¿verdad?

La salida del Reino Unido -"el país que por antonomasia había sabido compaginar el proyecto europeo con su identidad nacional" según el politólogo J. I. Torreblanca, que lleva años alertando del auge de la eurofobia- deja una UE menos europea, más frágil frente a sus errores y a los populismos, y más expuesta a que Alemania logre por las buenas lo que no logró por las malas en 1914 y 1939. De momento Merkel ha convocado una cumbre… en Berlín. Y se reunirá con Hollande… en Berlín.

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