PASA LA VIDA

La Universidad como coartada de la manipulación y la ignorancia

LA mayor parte de los estudiantes de Secundaria o Universidad que se manifestaron ayer por el centro de Sevilla en contra de la convergencia universitaria europea no tienen ni puñetera idea de lo que supone la llamada reforma de Bolonia. Más aún, ignoran quién es el hispanista británico John Elliot, fichado por la Hispalense, o el politólogo norteamericano John Markoff, contratado por la Olavide también gracias a la educación sin fronteras. Los estudiantes que se echaron al suelo del abarrotado Paraninfo para no perderse el magisterio de Elliot van mejor encaminados en su porvenir que los que ayer abandonaron las clases para jugar a ser contestatarios contra sí mismos. Su acervo intelectual se resumía en exclamar "h. de p.". Recordaba la hispánica tradición de reivindicar ¡Vivan las caenas! para acabar sometidos por un Fernando VII. O por banderas extraparlamentarias.

La reforma puede ser una revolución positiva o una pose lampedusiana de que todo cambie para que nada cambie. Pero lo más absurdo es que se centren en esto los arrebatos contestatarios, y no en el paro, el papel de la banca en la crisis, el altísimo precio de la vivienda a cambio de tener miles de pisos vacíos... Y el fracaso escolar.

Primera lección para protestar con fundamento: leer mucho. Segunda lección: para ser un crítico al sistema como Noam Chomsky viene bien entrar como él en una universidad como la de Harvard.

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