La ciudad y los días

Carlos Colón

"Ustedes tienen que protegernos"

USTEDES tienen que protegernos de los tiburones económicos". Se lo dijo el familiar de una de las víctimas del accidente de Barajas a la vicepresidenta del Gobierno durante la emotiva y tensa reunión celebrada el pasado viernes en un hotel madrileño. "Ustedes" son los políticos; aquellos a quienes deben proteger somos todos nosotros, los ciudadanos; y los "tiburones económicos" son los poderes que han reducido todo valor -entre ellos, el de la vida humana- a mercancía y han convertido el ágora sólo en mercado.

En la Grecia de la que, junto a Jerusalén, todos descendemos, el ágora era el espacio público que centraba la vida política, cultural y económica de la polis o ciudad-estado. Como nada es nuevo bajo el sol el Diccionario del Mundo Clásico nos cuenta que, aunque desde los tiempos homéricos, ágora designaba la asamblea de los jefes en presencia del pueblo, en el siglo V el desarrollo de las actividades comerciales expulsó a la asamblea del pueblo del ágora, suscitando las protestas de pensadores que, como Platón y Aristóteles, querían separar el ágora mercantil del ágora política y religiosa. Veinticinco siglos después, parece que el ágora ha sido del todo ocupada por un mercado (ahora global) que gobierna de forma casi absoluta lo cultural y cada vez deja menor espacio de decisión a lo político. Es a este fenómeno complejísimo, que por ello desborda las posibilidades de esta modesta columna, al que aludía intuitivamente el angustiado ciudadano que le dijo a la vicepresidenta del Gobierno: "Ustedes tienen que protegernos de los tiburones económicos".

No hay, de momento, muchas esperanzas de que esta súplica que es a la vez una exigencia pueda ser atendida por los políticos. Ni aquí ni en otras partes que siempre hemos contemplado con envidia. Con relación al accidente de Barajas se ha producido en la súper civilizada Suecia un hecho desmoralizador que puede servir de ejemplo: el marido de una de las supervivientes, médico de profesión, ha subastado la exclusiva del relato del accidente para invertirlo en la recuperación de su mujer. "He vendido la entrevista con mi esposa -ha declarado- al mejor postor, y los diarios Aftonbladet y Verdens Gang han ganado. El dinero irá a mi mujer, para la difícil rehabilitación a la que se enfrenta". La entrevista exclusiva -por la que los periódicos niegan haber pagado- se realizará cuando la mujer reciba el alta médica. Que esto suceda en uno de los paraísos de la socialdemocracia puede ser sólo un anecdótico hecho aislado, pero es ilustrativo del auge del modelo neoliberal frente al socialdemócrata.

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