la ciudad y los días

Carlos Colón

Valdemar resucita el Oeste

LAS magníficas ediciones de dos obras maestras de Oakley Hall en Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores -Warlock y Bad Lands- en 2009 y 2011 permitían soñar con una posible resurrección de la novela del Oeste, desaparecida de las estanterías de las librerías españolas desde los años 70. A las dos novelas de Hall se sumó, este mismo año que hoy acaba, la espléndida Valor de ley de Charles Portis (DeBolsillo), reeditada al calor del éxito de la película de los Coen.

¿Se haría realidad el sueño? ¿Vuelven los buenos tiempos, como cantaba Mama Cass en Monte Walsh? Parece que sí. Antes de que 2011 se despidiera, este mismo mes de diciembre, se ha editado el primer volumen de la serie Fronteras que la editorial Valdemar -que tan buenos ratos góticos nos ha hecho pasar- dedica a los clásicos de la narrativa western. Inaugura la colección una antología de relatos de Dorothy Johnson (1905-1984), considerada una de las cumbres del género. Como recuerda Alfredo Lara en la presentación de la colección y de esta antología de relatos, cuando la Western Writers Association efectuó en 1995 una votación entre todos sus miembros para establecer cuáles eran los mejores relatos breves del Oeste escritos en el siglo XX, Dorothy Johnson ocupó el primer, segundo, cuarto y quinto lugar con sus relatos El hombre que mató a Liberty Valance, Un hombre llamado caballo, Lost Sister y El árbol del ahorcado. El tercer lugar lo ocupó Jack London, lo que da una idea de lo que sus colegas piensan sobre esta autora.

Indian Country, título de este primer volumen editado por Valdemar con una hermosa portada que reproduce un cuadro de Frederic Remington (1861-1909), uno de los más grandes pintores del viejo Oeste, ofrece, junto a otros relatos, El hombre que mató a Liberty Valence y Un hombre llamado caballo, populares entre nosotros gracias a sus versiones cinematográficas. Un prometido segundo volumen incluirá El árbol del ahorcado, también popularizado por el cine, junto al resto de los relatos de Johnson.

Ya saben qué añadir a la carta a SS MM de Oriente. El Oeste, como el mar, es uno de los escenarios privilegiados de aventuras capaces de trascender el entretenimiento sin traicionarlo, de encantarnos desde nuestra infancia hasta nuestra madurez sin decepcionarnos nunca, de convertir en acción los temas más graves y abordar las cuestiones más complejas de la naturaleza humana sin renunciar a la euforia de los grandes espacios abiertos. El Oeste, como los mares de Stevenson o de Conrad, el Londres de Dickens o la Edad Media de Scott, es una patria a la que siempre se puede volver.

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