La ventana

Luis Carlos Peris

Vándalo, un adjetivo que se queda corto

EUFEMISMO significa, según la Real Academia Española, manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante. Eufemismo, más gráficamente y claro, es llamarle vándalo a quien es un cabrón con pintas, muchas pintas, o un hijo de la gran puta que, posiblemente, no tiene ni zorra idea de quién fue su padre. Se edulcoran los conceptos y a tamaños especímenes se les llama vándalos después de destrozar algo de valor por el simple hecho de destrozarlo, por el gusto que les entra por el cuerpo cuando hacen daño. Todos los días deja la madrugada un amanecer vandálico y cuando no es obra de un grafitero que bien podría utilizar su spray para algo de más provecho, resulta que es una bicicleta más de Sevici la destrozada o, como ayer venía en éstas y en todas las gacetas, la glorieta del ursaonense Rodríguez Marín en la Plaza de América. ¿Vándalos sólo?, anda ya...

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