Crónicas levantiscas

Juan Manuel Marqués Perales

Vaya pollo

HAY un denominador común entre los líderes: asumen riesgos. Suárez se la jugó entre pistolas de golpistas y de terroristas; Felipe González salió bien de aquella ruleta rusa que fue el referéndum de la OTAN, y Susana Díaz convoca unas elecciones a sabiendas de que Chaves y Griñán iban a ser llamados por el Tribunal Supremo. ¿Y Pedro Sánchez? El secretario general del PSOE lo tuvo fácil. Echaron a Rubalcaba, y Susana Díaz prefirió quedarse en Andalucía con su duda hamletiana. "Hola, qué tal, me llamo Pedro". Ea, secretario general. Sus problemas han venido después, pero ha encontrado al madrileño Tomás Gómez. Resulta que Pedro Sánchez, y es de suponer que Felipe González, Rubalcaba y alguna otra estrella, hablaban con Ángel Gabilondo para proponerle que se presentase a la Presidencia de la Comunidad de Madrid mientras convencía a Tomás Gómez de que se retirase por lo civil o por lo militar. Maniobra arriesgada. A Chaves y Pizarro les salió fatal cuando fueron a Benalup a convencer al arquitecto Fustegueras de la candidatura de Jerez mientras Pilar Sánchez ejercía de alcaldesa socialista. Ahí comenzó la pelea con Griñán. ¿Quién tuvo razón entonces? En la venta se comieron un pollo en salsa. Indigesto A Pedro Sánchez le ha salido bien, los líderes cortan cabezas y ésa era hueca. ¿Y Susana? Baila sola y no quiere amistades peligrosas.

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