Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Vecinos

Afuerza de aparecer y aparecer por el canal Factoría de Ficción La que se avecina se ha convertido en la serie del momento. Incluso los niños la han hecho suya, pese a lo mal hablada y a las situaciones de tono subido que, en pro del espíritu gamberro, deambulan con frecuencia por el Mirador de Montepinar. Lo de la autorregulación, ya saben, es una utopía más devorada por la crisis.

A fuerza de reposiciones La que se avecina se ha convertido en lo más nuevo de la TDT porque es una evolución de su prima hermana, Aquí no hay quien viva, elevada ya a clásico requetesabido por la reiteración en Neox, como Los Simpson españoles. La que se avecina es el Aquí no hay quien viva vivo. Nació a raíz de la obligada cancelación de esta, por el cambio de cadena, y eso le perjudicó en sus primeras temporadas, hasta que tomó tono y los espectadores reconrosos (con razón) les perdonaron.

Con unos personajes pasados de revoluciones de aquellos que idearon los hermanos Caballero, los sobrinos de Moreno, para Antena 3, la de Montepinar tiene humor de fanzine frente a la originaria, que era de tebeo. Pablo Chiapella, el cabeza de familia, un decir, de Los Cuquis, va creciendo porque es el espejo deformado de tantos peterpanes que hasido fileteados en estos tiempos, mientras que el pescadero Recio vuela solo desde temporadas atrás, flanqueado por Enrique Pastor y el portero de la finca. Por echar algún defecto a la mejor serie española que podríamos enseñar a un extranjero (lo digo en serio), tal vez La que se avecina se llenó de un bosque de personajes, por compromisos, que entorpece a los roles más logrados, como le ha ido sucediendo a la gran Mariví Bilbao. Deslenguada, áspera y muy borde, esta serie sí que abre las puertas de nuestros vecinos más cínicos. El lunes, más.

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