La tribuna

Manuel Clavero Arévalo

Veintinueve años después

HOY hace veintinueve años del día en que se celebró el referéndum andaluz para que el pueblo de Andalucía ratificase los acuerdos de los ayuntamientos y diputaciones en que pedían la máxima autonomía regulada en la Constitución. Fue un referéndum singular como no ha habido otro en la historia constitucional española, ya que para ganarlo no bastaba que los votos afirmativos superaran a los negativos, sino que debían ser la mayoría absoluta del censo de todas y cada una de las provincias de Andalucía, lo que implicaba que el que no fuera a votar o votara en blanco votaba en contra de la autonomía plena para Andalucía.

Es el referéndum regulado en el artículo 151 de la Constitución y recuerdo que en el Gobierno creían que el referéndum se perdía en todas las provincias menos en Sevilla, porque contaban que los que votaban a UCD no irían a votar o votarían en blanco. No fue así porque los votantes de UCD fueron a votar y votaron afirmativamente.

Sin embargo, el referéndum del 28 de febrero, no resolvió definitivamente la cuestión, ya que en Almería el voto afirmativo superó en mucho al negativo y a los votos en blanco, pero no llegó a la mayoría absoluta del censo. Los parlamentarios andaluces mantuvimos que en esas circunstancias no se había perdido el referéndum y por ello Andalucía fue la gran protagonista en la moción de censura que se debatió en mayo de 1980 y en la cuestión de confianza que el Gobierno presentó en septiembre del mismo año, pero no consiguió desbloquear la situación de la autonomía de Andalucía.

Al fin el Gobierno aceptó el triunfo de Andalucía en el referéndum del 28 de febrero, lo que se instrumentó con dos leyes promulgadas en diciembre de 1980, en las que todos los parlamentarios de Almería pidieron para Andalucía la autonomía del artículo 151 de la Constitución. Fue un referéndum de gran importancia para Andalucía y para España, porque resultó decisivo para configurar el Estado de las Autonomías que estaba muy abierto en el título octavo de la Constitución.

Examinado el referéndum del 28 de febrero y su influencia en el Estado de las Autonomías, quiero ahora formular algunas consideraciones sobre la situación actual del mismo y de Andalucía. El Estado de las Autonomías no está cerrado y faltan reformas que lo hagan funcionar con plena eficacia, y una de ellas es la del Senado que haga de éste un lugar de encuentro de las comunidades autónomas, que facilite la coordinación entre ellas y de ellas con el Estado.

El artículo 69 de la Constitución define el Senado como cámara de representación territorial, pero en 1978 no se había constituido ninguna comunidad autónoma, ni se sabía cuántas habían de crearse, por lo que al establecerse diecisiete Comunidades se planteó la conveniencia de reformar el Senado para convertirlo en una cámara de las comunidades autónomas, como un órgano en el que se debatieran los problemas de las comunidades autónomas y pasara a ser cámara de primera lectura de los proyectos de ley relativos a las comunidades autónomas.

Sin embargo, la reforma del Senado no ha sido posible hasta ahora a pesar de que tanto el PSOE como el PP la hayan incluido en sus programas electorales y haber gobernado ambos con mayoría absoluta. Esta dificultad parte de que rompe la bilateralidad que desean algunas comunidades autónomas, como Cataluña y el País Vasco. Para muchos, de no reformarse el Senado en la forma expuesta, sería preferible suprimirlo por su inutilidad.

La reforma del Senado supone determinar el número de consejeros por comunidad autónoma, la competencia del Senado en la que sería cámara de primera lectura, las relaciones con el Congreso, en especial en los casos de veto formulado por el Senado, la configuración de los grupos parlamentarios por comunidades autónomas y no por partidos políticos, la no disolución del Senado cuando se disuelva el Congreso, el nombramiento de los senadores, etc.

Si del Estado de las Autonomías pasamos a la situación de Andalucía a los 29 años del referéndum del 28 de febrero, tenemos que se encuentra en plena crisis económica, como España, como Europa y como el mundo. De esta crisis lo más preocupante es el paro, que puede alcanzar este año el millón de parados, y que cuanto se agote el subsidio por cuenta del Estado, recaerá la financiación sobre la competencia de asistencia social de las comunidades autónomas. Saldremos de esta crisis, pero para ello es necesario que los poderes públicos, las entidades financieras y empresariales y cada uno de nosotros hagamos nuestros deberes.

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