Visto y oído

Antonio Sempere

Ventero

TANTO correr para esto". Decía Pepa Fernández que este iba a ser su epitafio. Pero no lo contaba en su programa radiofónico No es un día cualquiera, sino en Siluetas, la conversación que nos regala cada domingo Manuel Ventero. Pepa Fernández, tan humilde, estaba preocupada por el hecho de que su presencia no estropease el programa. Su programa de referencia, aseguraba, ese que sigue con fidelidad extrema.

Siluetas. Manuel Ventero. Una hora, cincuenta y cinco minutos, de palabra sin estridencias. Una entrevista, una tertulia, en la que incluso un enamorado y defensor de la televisión como un servidor debo reconocer que la radio casi se ve. Porque a través de la palabra, y a través de sus silencios, la radiografía del invitado es diáfana. Se le adivina el rictus. Se le capta la sonrisa. Y se le percibe con autenticidad el destello de emoción.

Quienes están al otro lado también merecen entrevistas. Quienes firman en letra pequeña en la prensa, quienes cocinan la radio y la televisión, también tienen mucho que contar. Sus fieles agradecen, y mucho, inmiscuirse en sus recovecos, desvelar algunos pliegues de sus vidas, adentrarse en curiosidades. Por eso el domingo fue muy oportuno que 'Siluetas' se ocupase de Pepa Fernández, la radio en persona, del mismo modo que unas horas antes Pepa Fernández había dedicado su entrevista especial de la jornada a Pedro Piqueras.

Desde luego que no sería encaminarse a un viaje a ninguna parte entrar en un bucle donde periodistas entrevistasen a periodistas. Todo lo contrario. Ganaríamos mucho. Manuel Ventero no tiene quien le entreviste. Juan Fernández, el poeta que repentiza los perfiles del invitado, tampoco. Sus aportaciones, su bagaje, nos interesan. Silueteemos a nuestros comunicadores.

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