Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Victimismo 'abertzale'

AMAIUR debería tener grupo parlamentario en el Congreso. Pero falta pragmatismo para encarar la relación con esta coalición en la que militan los amigos de ETA. Le falta a Rosa Díez, que pretende ilegalizar a una fuerza política en la que hay partidos, como Eusko Alkartasuna, inequívocamente democráticos. Y otros como Aralar, cuyo dirigente Patxi Zabaleta lleva quince años condenando los atentados terroristas. UPyD se equivoca cuando dice que no se parece en nada a Amaiur. Se asemejan en su condición de formaciones perjudicadas por el reglamento del Congreso.

Las minorías tienen que salvar decenas de barreras: escasa financiación, ausencia de la publicidad gratuita en los medios públicos, no aparecer en la información electoral que la junta electoral concentra en los grandes partidos, necesitar el 3% de los votos de una circunscripción para tener escaño, estar perjudicados por la ley D'Hondt… Y cuando a pesar de todo sacan cinco diputados, no es suficiente para formar grupo parlamentario. Hace falta el 5% de los votos a nivel nacional o el 15 a nivel regional. UPyD no cumple este requisito y Amaiur lo cumple en el País Vasco, pero no en Navarra, por centésimas.

El PP sostiene que Amaiur no cumple con lo que dice el reglamento de la Cámara. Se le olvida añadir que UPyD tampoco y se le ha permitido hacer trampa formando grupo con el diputado asturiano del partido de Álvarez-Cascos por unos minutos, para que después se marchara el espontáneo al grupo mixto, tan campante. El estricto cumplimiento de la norma es una farsa.

Tampoco es airosa la actitud de PSOE y CiU, que se han abstenido en la votación de la Mesa del Congreso. Esta era una decisión política y no hay nada más sano que la transparencia. Su postura poco valiente recuerda a la de muchos países de la UE, cuando hay que tomar una decisión por unanimidad y alguien se posiciona en contra. Los demás que la rechazan, se abstienen para no gastarse.

Finalmente, hay que repudiar también a los propios diputados de Amaiur. Es verdad que el texto literal del reglamento del Congreso dice que necesitarían "el 15 por 100 de los votos correspondientes a las circunscripciones en que hubieren presentado candidatura". Una redacción ambigua, compatible con sumar los porcentajes de País Vasco y Navarra, y lo contrario. Pero lo mismo que UPyD habló con otro partido para sumar, Amaiur podría haberlo hecho con Geroa Bai, formación en la que estaba Aralar antes de cambiarse de coalición. A estos novatos en democracia les ha sobrado altanería y les ha faltado capacidad de diálogo. Será la falta de costumbre.

Claro que ellos prefieren ser el centro de atención de todos y practicar su deporte favorito, el victimismo. Esa baza no debería habérsela proporcionado la nueva mayoría.

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