En tránsito

Eduardo Jordá

Vidas de artistas

SON interesantes las vidas de los escritores? Me lo pregunto porque he visto algunas escenas -aunque no la película entera- de Bright Star, la película que trata de la relación entre el poeta romántico John Keats y su novia Fanny Brawne, aunque sé que "novia" no es la palabra adecuada. De hecho, Fanny conservó todas las cartas que le escribió Keats, mientras que éste, por razones que desconocemos, decidió destruir las cartas de ella, y lo hizo poco antes de morir en Roma, muy joven, a los 25 años, de una tuberculosis hereditaria.

El problema de contar la vida de un poeta romántico, aunque sea a través de los ojos de su novia, es que ser un poeta romántico no significa que uno haya hecho lo que todos, doscientos años después, imaginamos que hacía un poeta romántico. Si repasamos los hechos, la vida "externa" de Keats no se diferenciaba mucho de la vida de un boticario de su época. Keats era un gran poeta, desde luego, pero me cuesta mucho aceptar que viviera su vida "a la manera de" un gran poeta. Y cuando digo esto es porque no me lo imagino recitándole al oído un poema a su novia, por mucho que la quisiera, tal y como aparece en la película. Se supone que estamos en 1818 y en una sociedad estamental donde los caballeros aún se baten en duelo, y no en el plató de televisión donde se filma una serie romántica para adolescentes.

El gran error de las películas que intentan contar la vida de los artistas (y lo mismo ocurre en la española Lope) consiste en considerarlos personajes mucho más grandes y complejos que las personas "normales". Porque la grandeza de un escritor, si la tiene, está en su obra, no en su vida, por intensa y admirable que pueda llegar a ser esta vida. Keats fue grande cuando escribió sus poemas y sus cartas a Fanny Brawne, y también lo fue John Cheever cuando anotaba sus miserias en un diario, pero es muy posible que una película fracasara al contar la vida de Cheever, igual que ha fracasado Jane Campion al contar la relación de Keats con Fanny Brawne. Porque la vida de un artista no tiene por qué ser mucho más interesante que la vida de una enfermera o de un notario. De hecho, una de las mejores narraciones que se han escrito nunca cuenta los últimos días de vida de un aburrido miembro de la Cámara Judicial rusa llamado Ivan Ilich. En nuestros días, Ivan Ilich sería un miembro del Consejo General del Poder Judicial (y peor aún, del sector llamado "conservador"). ¿Se imagina alguien una novela actual sobre un señor así? Pero eso fue lo que hizo Lev Tolstoi: coger la vida de un señor mediocre y convertirla en una obra maestra. La película Bright Star, por el contrario, coge la vida de un hombre que escribió varias obras maestras y la convierte en un producto mediocre. Demasiado trabajo.

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