PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Viernes de amenazas

EL Viernes de Dolores en Sevilla lo es textual. Duele ver cómo se pone la ciudad en almoneda por un quítame allá ese coche en la parada de taxis del aeropuerto, donde se ruedan escenas de batalla campal sin dobles, las broncas son de veras. Duele estar pendientes de la enésima huelga de los trabajadores de Tussam, pospuesta para hoy pero mantenida para amenazar la Feria. No sé si el concierto de marchas que hubo anoche en la puerta del Ayuntamiento era para anunciar las vísperas del gozo o los conflictos del transporte. La lluvia de azahar que nos alegra y perfuma en las calles es una experiencia tan previsible en Sevilla como la convocatoria de una huelga de Tussam cuando más hacen falta los autobuses. Con un agravante: el problema se extiende al tranvía y al Metro que Monteseirín ha puesto en manos de este circo tan familiar y tan cuestionado por sus hipotecas políticas y sindicales.

Resulta bochornoso el chantaje para indultar a los causantes de destrozos en un centenar de autobuses en la última huelga. Ya puestos, que les den un premio. Si los pasajeros formaran un piquete y rompieran las lunas y los faros, tendrían responsabilidad penal y civil. En Tussam, patente de corso.

Si usted no había vivido una huelga subterránea, nos emplazamos al Viernes de Dolores del 2009 para salir del túnel. Debería instituirse un pregón para esta tradición en Tussam. Aboguemos por perpetuarla, como el Miserere. Más solera tiene aún el boicot de los taxistas a los viajeros que llegan al aeropuerto. Descuiden, que el Ayuntamiento nunca sancionará a quienes secuestran la prestación de un servicio público.

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