La ciudad y los días

carlos / colón

Vivir sin sentido

LAS cinco carreras universitarias con mayores posibilidades de inserción laboral en España son Medicina, Optometría, Ciencias Actuariales (gestión y evaluación del impacto financiero del riesgo y la incertidumbre), Ingeniería de Telecomunicaciones e Ingeniería Electrónica. Se corresponden con la previsión de mayores demandas laborales para la próxima década establecida por el Departamento de Trabajo estadounidense: enfermería, administración y gestión de empresas, informática, medicina, auditores y técnicos contables. También se corresponden con las previsiones del Centro Europeo para el Desarrollo de la Vocación Profesional, que estima que en los próximos 10 años las carreras con mayor demanda laboral serán las relacionadas con las ciencias de la salud, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Y todos estos datos se corresponden con las carreras con mayor demanda en Andalucía: Medicina, Enfermería, Educación Primaria, Psicología, Derecho y Administración y Dirección de Empresas.

¿Y las Humanidades? Cayendo. ¿Por qué? El vicerrector de Estudiantes de la Complutense de Madrid lo ha dicho muy clarito: "Están estigmatizadas porque ha calado la idea de que quien se decanta por esa opción no encuentra empleo". Desgraciadamente es cierto. Las Humanidades se están matando desde sus raíces. Su casi única salida laboral es la docencia. Al irse suprimiendo de los planes de estudio se les ha ido cerrando una salida tras otra. Hasta convertirlas en esas opciones estigmatizadas elegidas por quienes sienten una vocación casi suicida o no tienen las altas notas de corte exigidas en las carreras con mayor demanda. En Andalucía, como se publicaba ayer, la carrera más demandada es Medicina y la nota de corte más alta se exige para Física y Matemáticas de la Hispalense. ¿Las más bajas en esta misma Universidad? Filología Clásica, Estudios Árabes e Islámicos, Filología Hispánica, Filosofía, Historia, Geografía o Historia del Arte.

En 1998 el informe de la UNED ¿Hay lugar para la enseñanza de las Humanidades en la Europa del siglo XXI? concluía: "Si los diferentes países de Europa no se dejan llevar por las tendencias economicistas que dominan en otros continentes, si son capaces de preservar como hasta ahora su patrimonio cultural y hacer compatible el respeto a sus tradiciones con la posmodernidad, seguirán dando a sus ciudadanos una formación humanista". No ha sido así.

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