las dos orillas

José Joaquín León

Vivir como si nada

AL final resultará que los apocalípticos, antes o después, tenían razón. Los pitonisos que auguraban el fin del mundo en el 2012, apelando al calendario maya y otras ocurrencias, no iban tan desatinados. Es tiempo de calamidades. El fin del mundo ojalá no llegue, lo calcularon para el 21 de diciembre, pero el fin del euro, incluso el fin de la Unión Europea, dicen que se va a jugar en menos de un mes. El fin de la España próspera que se empezó a cimentar en los años 60, y que alcanzó su culminación con Suárez, Felipe y Aznar, también está en la picota. Pero lo más admirable es que se oye a Rajoy y sobre todo a Rubalcaba, y se ve que no son capaces de presentar la realidad tal como es. Aquí ya no mandan ellos, pero vivimos como si nada, en el mundo de colores arcoiris que se inventó Zapatero con sus miembros y miembras.

España se encuentra al borde del rescate. Hay gente que está encantada. Piensan que el rescate consiste en que te lanzarán un salvavidas forrado de millones de euros y que ya se pagará, como se paga aquí, como pagan los ayuntamientos. Alguna vez, si acaso. No entienden que el salvavidas será lanzado a un ahogado que está al borde de la asfixia; y que el boca a boca, si llegas a la orilla, te lo hará Angela Merkel, que no es Gisele Bündchen. Te van a exprimir, pero bien. Te lo van a retorcer, pero hasta el tope. Y luego será el llanto y crujir de dientes, o se pueden hacer unas huelgas generales para distraernos.

El Gobierno y la oposición, o sea Rajoy y Rubalcaba, deberían pactar un plan de salvación nacional. Los sindicatos de Fernández Toxo y Méndez, al igual que los empresarios de Rosell, en vez de sus diatribas, deberían poner sensatez, sin soliviantar a las masas con cantos de sirenas. Hemos quedado en que nos estamos ahogando, y con el peligro de que nos echen el salvavidas, así que conviene ahorrar energías, sin ponerte a cantar consignas pareadas. ¿Y los banqueros? Hace falta conciencia de la realidad. La alternativa es: o hacemos lo que nos dicen en Europa, o retrocedemos a los años 50.

Pero aquí se ve una sesión del Congreso de los Diputados y da pena. Se ve el informe de la Guardia Civil sobre los eres y da más pena todavía, porque si resulta alcanzado Griñán, ¿qué dirán los de la Izquierda Unida de Diego Valderas, que han pactado con ellos, siendo tan honrados y viéndose venir esto desde antes? Y, más al sur, después de la burbuja inmobiliaria, después de que hay miles de pisos sin vender, tantas urbanizaciones fantasmas en la costa andaluza, aparece lo de Valdevaqueros en Tarifa, que es presentado como solución para el desarrollo turístico de la zona.

Vivimos como si nada, cerca del borde del precipicio, sin caernos según Rajoy, pero con una venda en los ojos.

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