La ciudad y los días

Carlos Colón

Votar por aversión

SEGURAMENTE sin querer, CIS y CEO han contribuido a los íntimos planes del presidente y aspirante de tensionar al electorado. Está claro que estos datos no son buenos para el PSOE. Ahora pueden lanzar el mensaje de que la victoria no está tan clara como se creía y pueden llamar con argumentos de peso a la movilización. No obstante, mucho me temo que el desliz de Zapatero y la posterior publicación de los datos sobre intención de voto, no haya ayudado mucho a la credibilidad de estos dos organismos oficiales de encuestas". Lo escribía ayer Enric Sierra en La Vanguardia -un diario que leo y respeto desde hace muchísimos años- y es difícil no darle la razón.

En el famoso desliz de Zapatero el desvelamiento de la estrategia socialista de tensión-dramatización seguía a una pregunta sobre el estado de las encuestas. Según la del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) hecha pública ayer, hay casi un empate entre el PSOE y el PP, tanto en lo que se refiere a los resultados (sólo 1,5 puntos los separaban) como a la valoración de los ciudadanos (en 11 de las 13 cuestiones abordadas los encuestados creen que los populares lo hubieran hecho igual que los socialistas); aunque hay que destacar que no favorece al PP que las dos únicas cuestiones en que los ciudadanos creen que lo habría hecho peor que el PSOE sean las políticas de bienestar social y la lucha contra el terrorismo (pese a que tampoco aprueban la gestión socialista sobre terrorismo). Y según la encuesta del CEO (Centre d'Estudis d'Opinió), se producirá el hundimiento de los socialistas catalanes, que pasarían de una intención de voto del 37,3% al 27,1, con una caída de más de diez puntos. Lo que, de paso, convierte a Andalucía en la reserva electoral del PSOE: aquí, frente al empate nacional y al desplome catalán, lograría el 49,2 por ciento de los votos y 59 escaños, sólo un punto y dos escaños menos que hace cuatro años, lo que tiene mérito para Manuel Chaves y el PSOE (o supone demérito para Arenas y el PP) tras un cuarto de siglo de gobierno.

Así que tenía razón Zapatero cuando dijo por lo bajini lo que él y todos hacen: hay que crear tensión y dramatizar para buscar la victoria en este horizonte nacional de empate. La campaña electoral se presenta, por lo tanto, tan rica en gestos como pobre en argumentos, tan fecunda en descalificaciones como pobre en diálogo, tan empeñada en mostrar la maldad del otro como desinteresada en presentar razonadamente el programa propio. Se va a votar más contra los otros que a favor de los míos; y no es lo mismo votar por convencimiento que por aversión.

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