la ciudad y los días

Carlos Colón

Votos cautivos

HASTA ahora hablar de voto cautivo en Andalucía con relación al PSOE era la transgresión de un tabú penalizado con la exclusión de la tribu progresista y el destierro en la jungla facha. Cosa propia de los medios cavernícolas, los peores de entre los peperos, los más rancios pos-señoritos con rizos engominados en la nuca o los catalanes de la derecha nacionalista que desprecian a Andalucía y a los andaluces. Porque, al parecer, el PSOE es Andalucía y sus votantes los únicos andaluces; por lo que hablar de voto cautivo es insultar al partido y a sus votantes o, lo que es lo mismo, a toda Andalucía y todos andaluces.

Hasta ahora. Porque Gutiérrez Limones, en el fragor de esa lucha por el poder en el PSOE de Sevilla que se dirime hoy en el congreso provincial, ha dicho que "el debate de las ideas se ha sustituido por el voto cautivo", haciendo suyo el argumento tabú y haciendo públicas las denuncias internas de presiones a miembros del partido para que no apoyen su opción. Se puede hablar ya, por lo tanto, de voto cautivo sin ser expulsado de la tribu progresista. Al menos, siguiendo la senda abierta por el alcalde de Alcalá, entre los propios militantes. Es un paso. Tal vez pronto se podrá hablar de la posibilidad de existencia del voto cautivo fuera de las tribus militantes sin correr el peligro de ser arrojado a la selva facha. Quién sabe.

Lo del alcalde de Alcalá es importante porque se trata de una información que sólo ellos pueden dar con fiabilidad. Únicamente ellos conocen el diseño de sus estrategias electorales y el funcionamiento de sus mecanismos para perpetuarse democráticamente en el poder. Si este señor dice que en el partido hay voto cautivo será que lo hay. Tiene la suficiente experiencia y sobrados conocimientos para saberlo. En boca de alguien ajeno al partido, y más si se le ha etiquetado como antisocialista primario o pepero (militante o encubierto: miembro de esa quinta columna que los socialistas creen que está emboscada en los medios de comunicación no afines), podría tratarse de ataques al partido, de mentiras o exageraciones, de estrategias innobles. En su boca, en cambio, adquiere visos de verosimilitud lo que muchos sospechan.

No sé por qué se ofenden tanto cuando otros lo dicen. Votos cautivos son casi todos, en la medida en que la mayoría de las veces se vota -al PP, al PSOE o a quien sea- atendiendo a legítimos intereses personales, antes que a los generales; guiados por prejuicios, antes que por la razón; inducidos por la simplificación propagandística y la seducción publicitaria, no informados por debates de ideas y programas. No hay por qué enfadarse.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios