Salvador Navarro Amaro

Votos consecuentes

RESULTA que para una vez en 22 años que el debate electoral iba a ser exclusivamente andaluz, ahora lo que tenemos que decidir el domingo 25 es si nos gusta o no la reforma laboral que ha aprobado el Gobierno central y ha obtenido la convalidación del Congreso con casi 200 diputados de los 350 y con el apoyo de cuatro grupos. Eso es al menos lo que ayer nos dijo a los andaluces nuestro aún presidente, José Antonio Griñán.

Durante dos decenios largos, el debate andaluz ha estado sepultado por el nacional en la campaña electoral. Así era porque le convenía al partido gobernante: el PSOE, en aras de la participación, nos convocaba como más le interesaba, unidos a las generales. Y ahora que, también por conveniencia, Griñán nos cita en las urnas de manera separada, pretende hacernos trampa: que examinemos a un Gobierno, el de Mariano Rajoy, que no lleva 60 días en el poder y que ha llegado en el momento más crítico -en términos sociales y económicos- de nuestra democracia, lo que no ha impedido que los cien días de cortesía no durasen ni cien horas.

La trampa tiene intención: se trata de movilizar a una izquierda alejada del PSOE por su gestión y por la corrupción.

Los andaluces estamos convocados el día 25 para examinar la gestión autonómica, la que está en manos del mismo partido desde hace 30 años, con sus luces -que hay muchas- y con sus sombras -que lamentablemente son muchas más-.

Pero a la vista de las encuestas sobre el asunto -la segunda entrega del Barómetro Joly que publicamos hoy lo confirma en línea con otras ya conocidas-, hay mucho voto consecuente en esa marea de sufragios que hubo el último 20-N.

Salvo en lo concerniente al bolsillo -que a nadie, a mí tampoco, le gusta que se lo toquen-, la mayoría del votante de Rajoy le situó en La Moncloa para que tomara decisiones y cambiara el rumbo. Y decisiones ha tomado: tan duras como necesarias. Para examinarlo con un mínimo de rigor no bastan ni 60 días ni 600. Cuando la legislatura a Cortes Generales encare su recta final será el momento.

Los andaluces queremos medir ahora nuestro autogobierno: qué se ha hecho con él. Para eso Griñán nos ha convocado. Para lo anterior, ya lo hizo Zapatero en julio para noviembre. Y el veredicto fue nítido.

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