A La Carrera / Jorge / Bezares

Wert y el cielo de los controvertidos

UN día después de que Carme Chacón le pusiera en marcha el reloj de la sucesión, Pérez Rubalcaba afrontó la sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados con algo más de dinamita. En una pregunta-balance, el líder socialista acusó ayer a Rajoy de ser el artífice de que la "inmensa mayoría" de los españoles, salvo los evasores fiscales, viva peor que hace un año y de haber acabado con la "sanidad gratuita y universal", entre otras escabechinas. Y se comprometió a reconstruir, en cuanto vuelva el PSOE al poder, el destrozo que el PP está haciendo en el Estado social y democrático de Derecho con sus recortes y reformas. La bancada socialista celebró con aplausos la exhibición artillera.

Tras calificar de "duras" y "difíciles" muchas de las medidas que ha adoptado como si se fumara un puro, el político gallego defendió la actual receta de su Gobierno para salir de la crisis, y sacó el retrovisor para culpar al Ejecutivo de Zapatero del ajuste que le ha tocado acometer para reducir el déficit en 30.000 millones de euros (tres puntos de PIB). Previamente, Rajoy capeó el chaparrón de citas de la portavoz de UPyD sobre el arte de mentir como bien pudo. Ante una Rosa Díez que lo tachó de mentiroso compulsivo a las claras al no haber revalorizado las pensiones, el líder del PP se refugió en un compromiso de que las revalorizará cuando pueda. O no, que la ecuación tiene muchas incógnitas aún.

Superado el trámite del cara a cara entre las Sorayas, que dejó a la vicepresidenta como "la portavoz del Gobierno de la mentira", en el negociado andaluz, Fátima Báñez defendió con uñas y dientes la bondad de una reforma laboral que ya tiene en su haber 800.000 parados más. De Guindos la apoyó destacando la incidencia positiva de dicha reforma en las exportaciones españoles, que están siendo más competitivas por el aligeramiento de personal. De camino, la onubense dejó caer que "en próximas fechas" presentará la estrategia de emprendimiento y empleo joven. Arias Cañete, por su parte, anunció que trabaja para garantizar la viabilidad del sector lácteo que ya hace tiempo que dejó de ser la leche.

Y Montoro respondió a una pregunta socialista sobre la amnistía fiscal con una reflexión ético-política contra aquellos medios que le critican y que acumulan una deuda con la Seguridad Social. ¡Cuidadín, cuidadín!

En la cosa andaluza se coló Ana Mato, con una alusión a las trampas que acumula la Junta.

Pero el gran protagonista de la sesión matinal fue, sin ningún género de dudas, Wert, que, a propósito de su reforma educativa, tuvo que soportar cinco preguntas y una interpelación urgente de la oposición. Aguantó todo lo aguantable, sobre todo al portavoz de ERC, que le lanzó una soflama de defensa del catalán como para salir corriendo. Resistió las peticiones de dimisión a diestro y siniestro recurriendo a su perfil más pedagógico, sin renunciar a alguna cita redonda y una pizca y media de ironía. Para nada apareció el toro bravo que dice ocultar bajo el traje de ministro. Bien visto, no es como para que lo saquen bajo palio por su roucomanía cuando expire su mandato, como le atizó un diputado socialista. Pero el cielo de los más controvertidos, sí que lo tiene ganado.

de San Jerónimo

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