Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

'You TVE'

LO malo de pedir con tanta intensidad los deseos es que a veces se cumplen. Y con creces. Las privadas llevaban unos lustros con la cantinela de la competencia desleal de RTVE, que le echaba una mano a la ubre del Estado y la otra la metían de lleno en la tarta publicitaria mientras se dedicaban al despilfarro indolente. La vice Fernández de la Vega se había llevado otros cinco años lamentando al colectivo de teles UTECA que era casi imposible reducir el tiempo publicitario de TVE. Lo único que se ofrecieron fueron recortes hechos con papel de lija diplomática. Pero en cuanto Sarkozy se sacó de la manga lo de financiar a la televisión pública con dinero de los móviles y de internet, Zapatero lo ha visto clarísimo: se cumple una misión imposible y se queda de maravilla con los grandes grupos audiovisuales. Pero pague usted el sobrecoste de la factura, eh. Las privadas se ablandarán aún más. Ya no quedan carrascales por los platós de informativos. Pero ahora, mucho menos. Lo de quitar la publicidad en TVE, de sopetón, además de precipitado es oportunismo. Lleva tufo a intercambio de favores.

La cadena pública española debió ser en su momento como la británica, la BBC. Pero ni Franco estaba por la labor de endosar un canon directo, por lo impopular, y, ni mucho menos, estaba dispuesto a compartir la influencia del juguete de la televisión con concesionarios privados. Así también pensó Felipe González durante su primer quinquenio. Hasta que los mismos que están trajinando las fusiones le convencieron de lo conveniente, y el tonillo plural, que sería ampliar el negociete audiovisual. Esas licencias hicieron que triunfara el modelo italiano, de teta y pandereta. Y pasarán muchos años para que TVE, con un público adicto al fast food visual, pueda ser una verdadera aspirante de BBC.

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