En tránsito

eduardo / jordá

Yumi, yumi, yumi

DE la Sildavia de Tintín sabemos que exportaba violinistas y agua mineral. Del remoto archipiélago de Vanuatu -que, a diferencia de Sildavia, no sabemos dónde está- sólo se sabe que tiene más bancos y empresas offshore que habitantes. Su himno nacional se llama Yumi, yumi, yumi -que suena a canción chicle de los 60-, y su lema es Long God yumi stanap (Confiamos en Dios). A nadie debería extrañarle, teniendo en cuenta el milagro bancario que se ha producido en esas islas que casi nadie haya oído nombrar. Y no son las únicas que disfrutan de estas misteriosas condiciones. En las Islas Caimán, que tampoco sabemos muy bien dónde están, no existe ningún registro público de los titulares de depósitos bancarios. No es difícil saber por qué: dinero "yumi, yumi, yumi".

Imagino que las cuentas secretas recién descubiertas en Panamá no son nada comparadas con las que deben de estar ocultas en Vanuatu o en las islas Caimán. Carezco de conocimientos financieros, pero me pregunto si sería posible controlar el jugoso negocio del dinero "yumi, yumi, yumi", es decir, offshore, es decir, deslocalizado, es decir, que no paga impuestos. ¿Es posible seguirle el rastro a ese dinero si hay verdadera voluntad política de hacerlo? ¿O es técnicamente imposible? Son cosas que deberíamos saber. Se acerca la hora de la declaración de la renta, y los tontorrones que no tenemos cuentas en Vanuatu nos preguntamos por qué nosotros sí y ellos, los "yumi, yumi, yumi", no. Es así de simple.

Este asunto tiene además otro aspecto destacable. Hay un sector muy amplio de la población, cegado por el pensamiento mágico de cierta izquierda, que cree que bastaría con encontrar el dinero de todos estos defraudadores fiscales para que se pudieran costear todas las políticas de rescate social y casi todos los servicios públicos. Y eso, me temo, es un error. Vivimos en un Estado carísimo de mantener, con 17 comunidades y sus correspondientes parlamentos y televisiones y enrevesadas administraciones públicas. Ese dinero "yumi, yumi, yumi" debería pagar impuestos, claro que sí, y muy altos, pero esos ingresos no bastarían por sí mismos para solventar todos nuestros problemas económicos. Para arreglarlos también nos hacen falta unas reformas -educativas, fiscales, administrativas- que nadie se atreve a hacer. Mal asunto.

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