Las dos orillas

José Joaquín León

Zapatero a tus zapatos

LO mejor del año 2008 es que está a punto de terminar. Menos mal que al hijo de su madre le quedan pocas horas, porque si dura tres meses más nos descoloca todas las estadísticas. Nos espera 2009, considerado por Pedro Solbes como "lo peor que está por llegar". No obstante, nos queda la esperanza de que este señor Solbes no acierta sus predicciones, hasta el punto de que él mismo está pidiendo su retirada a gritos. Por tanto, si Solbes considera que 2009 será peor, más malo nos saldrá todavía.

-¡O no, usted, que no hay que ponerse así! Estáis de un optimismo que da asco.

Una característica esencial de este año hijo de su madre que mañana se acaba es que nos ha traído cosas de otros tiempos. El año decían que era hijo del Siglo XXI, pero el año tenía un parecido a los 40 de la posguerra que asustaba. No se sabe si es que el hijo de su madre sacó la misma cara de su abuelo, o que la madre se dio un despiste con uno con cara de antiguo, pero esta criaturita tenía una pinta de año del hambre que tiraba para atrás. Si ponías la radio y parecía que iban a dar el parte con cara al sol. Si leías los diarios y no sabías si habían tachado algo con la censura previa. Si salías a la calle y te encontrabas a todo el mundo con miedo. Si se han muerto mendigos durmiendo en las calles. Si en Cáritas han visto cosas que no recordaban ni los más viejos del lugar…

Pero quedan excepciones, todo hay que decirlo. Algunas personas viven mejor con la crisis. Por ejemplo, el zapatero. Conozco a un zapatero que se está forrando con la ruina de la gente. Se ha beneficiado de los malos tiempos para hacer negocio, y ha quedado clarísimo que esta crisis no va con él, que vive mucho mejor que antes.

-¿Zapatero que viva bien? No conozco yo ninguno.

Pues éste ahora vive mejor que antes. Y es gracias a la crisis. Como la gente está tan tiesa y mira los euros con lupa, los zapateros están hartándose de trabajar. No paran de echar suelas, medias suelas, arreglar tacones, coser por aquí, pegar por allí… Y eso que las zapaterías están más baratas. Vas a Pili Burgos, a Mary Paz, a la que usted me diga, y están haciendo unas ofertas como nunca. La gente mira mucho, pero vuelve a mirar sus zapatos con más cariño, les da pena desprenderse de ellos, total si estamos tiesos; y forman colas ante el zapatero, que el hombre hace todo lo que puede, toma medidas, y cuando no tiene arreglo a la clienta se le resbalan las lágrimas.

-Lo siento, soy un zapatero, pero no puedo hacer milagros.

Esto lo he oído en la cola del zapatero. Por eso, digo yo que sí, que el año ha sido malo. Este 2008, el hijo de su madre, que se vaya ya al mismísimo ca… Pero nos ha dejado un consuelo: que a pesar de los pesares no se quedará en paro ningún zapatero.

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