Crónica personal

Pilar Cernuda

El abismo

ABISMO. Abismo infinito el que separa a Zapatero y Rajoy, que en el debate sobre economía se ha hecho aún más visible que en ocasiones anteriores, que ya es decir.

Rajoy pegó muy duro, y aunque Zapatero supo reaccionar en la réplica, no llegó ni de lejos a la mandíbula del líder de la oposición, que había preparado el debate a fondo en los dos últimos días y se sacó de la manga un asunto que hirió al presidente: pedir a los socialistas que procedieran al relevo de Zapatero, lo que equivale a pedir una cuestión de confianza al Gobierno. Zapatero dijo a Rajoy que tuviera el coraje de proponer una moción de censura, pero el gallego tenía preparada la respuesta: no presenta moción porque no cuenta con los votos necesarios para ganarla, pero los españoles merecen otro presidente.

Ha sido curioso que Zapatero no pensara en las consecuencias lógicas de sus propuestas. La primera, que queda en una situación incómoda la vicepresidenta De la Vega, pues por primera vez no forma parte de una comisión negociadora, ya que Zapatero siempre la había puesto al frente de las creadas hasta ahora; segundo, queda en mala situación el ministro de Trabajo, no se comprende que no forme parte de la famosa comisión, y de nada sirven las explicaciones de pasillo de José Blanco: que Corbacho ya está en el diálogo social. Y desde luego ha quedado desautorizado el portavoz José Antonio Alonso: el lunes se anuncia que va a negociar con los portavoces y el miércoles Zapatero se olvida de él y anuncia que negociarán tres ministros. Al ex ministro se le notaba profundamente incómodo.

El debate lo ganó Rajoy de calle, esta vez sí, y aunque Zapatero intentó defenderse, lo hizo con más torpeza que en otras ocasiones en las que apareció brillante e ingenioso ante la réplica. Pero es que Rajoy le colocó en una situación imposible cuando le puso, como condiciones para cualquier tipo de acuerdo, que aceptara las propuestas que había aprobado mayoritariamente el Parlamento, y además le recordó que en diciembre dijo que no podía llegar a ningún tipo de acuerdo con el PP por razones ideológicas, que al menos en seis ocasiones había anunciado que emprendería negociaciones con el PP sin haber movido un dedo en ese sentido, y que cuando se encontró sin apoyo para la financiación autonómica el PP le echó una mano y pudo sacarla adelante, y que hace año y medio había propuesto exactamente lo mismo que ahora, y que la cifra de gasto que había ofrecido en su primera intervención era falsa, no se correspondía con la que recogían los Presupuestos Generales del Estado.

Machaque. Mal que le pese, Zapatero ha salido tocado del combate dialéctico, y dio la impresión de que no se había preparado.

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