La esquina

josé / aguilar

La abstención del PSOE

SÁNCHEZ y Rivera están mirándose de reojo, como diciéndose "Hazlo tú, que tienes más gracia". ¿Qué es lo que los dos tienen que hacer y ninguno haría de buena gana? Pues asumir que Rajoy ha ganado las elecciones y ellos las han perdido. Como en diciembre, pero con más rotundidad: el PP ha avanzado en votos y en escaños, PSOE y Ciudadanos han retrocedido.

Y no sólo es que los populares le hayan sacado más de cincuenta diputados de ventaja a los socialistas (segundo partido). Es que después del 20-D existía una posibilidad -más aritmética que política, como luego se vio-, de configurar una alternativa de los tres partidos perdedores a la mayoría relativa del PP, y ahora, tras el 26-J, tal posibilidad se ha esfumado. Ni salen las cuentas ni las relaciones entre PSOE, Podemos y Ciudadanos han mejorado. Todo lo contrario.

Hay otra razón de peso para que Pedro Sánchez y Albert Rivera se olviden de sus vetos y líneas rojas. La voluntad de los españoles se ha expresado con claridad: que gobierne el PP, pero sin hacer lo que le dé la gana, pactando con los otros, a los que el voto ciudadano no les ha legitimado para gobernar, ni por separado ni juntos, aunque sí para poner condiciones al triunfador relativo. Ni Rivera ni Sánchez han de actuar pensando sobre todo en contentar a sus votantes, sino en todos los votantes. En la sociedad española, que necesita un Gobierno. O eso o hacerse responsables directos de unas terceras elecciones.

Así las cosas, creo que es más conveniente la participación del PSOE en la solución a la investidura de Rajoy que la de Ciudadanos. La de Ciudadanos exigiría sumar también al PNV, siendo ambos partidos bastante incompatibles. La del PSOE exige desdecirse de todo lo archipregonado, que era no permitir que gobierne el PP, ni por acción ni por omisión. Es hora de que este maximalismo acabe de la forma más indolora posible, y la forma más indolora sería dejando que continúe Rajoy. Por omisión, o sea, absteniéndose en el último minuto, y pactando una serie de reformas, los presupuestos de 2017 y, quizás, una legislatura corta. Muchos más problemas generaría en el socialismo decadente entrar en un Gobierno de coalición presidido por Rajoy e incluso firmar un pacto de legislatura.

No se me ocurre nada más racional que la abstención del PSOE en la segunda votación para reinvestir a Mariano Rajoy. Contra lo que se dicen a sí mismos algunos líderes, el PSOE perdería poco con esta salida.

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