La esquina

josé / aguilar

¡Se acabó el rescate!

MENOS mal que el sistema financiero español era "tal vez el más sólido del mundo", como dijo Zapatero en Nueva York... Si no llega a tener tanta solidez da miedo pensar qué hubiera sido de nuestras cajas de ahorros y nuestros bancos, que han necesitado echar mano de 41.300 millones de euros del rescate europeo para sobrevivir a la tempestad. Se ve que las cuatro tardes que iba a emplear Jordi Sevilla en enseñarle a Zapatero los rudimentos de la economía no fueron suficientes.

Menos mal que la crisis bancaria de España no iba a costar ni un euro a los contribuyentes, como prometió Rajoy, otro que tal baila... No sé si Montoro y Guindos le dieron clases, pero tampoco acertó en el pronóstico: la resolución de la crisis se ha llevado por delante decenas de cajas de ahorros, ha arruinado a miles de preferentistas y ha contraído el crédito hasta extremos de estrangulamiento de la economía nacional. Y así seguimos.

Bueno, el programa de rescate que España tuvo que pedir a mediados de 2012 se ha dado por concluido en Bruselas. Ya tenemos un sistema financiero mínimamente saneado, aunque todavía le pese una excesiva morosidad y la carga de las inversiones inmobiliarias que causaron, en buena medida, su tropezón. Sólo nos falta un "detalle": pagar los 41.300 millones que nos dejaron los socios europeos. Porque ocurre que los préstamos se deben pagar y que si no los pagas tu credibilidad cae, tu prima de riesgo se dispara y vuelves a estar en peligro de asfixia. Menos mal que los prestamistas amigos han sido generosos y hay más de doce años para devolver el crédito a un interés superbarato (0,5%).

En la devolución es donde se refleja la gran estafa que ha supuesto esta crisis financiera (parte de la estafa que amenaza con ser la crisis general). Habrá que aumentar los ingresos del Estado y reducir sus gastos para hacerle frente, pero además ya hubo una inyección de 11.000 millones a los bancos y poseedores de acciones preferentes e inversores relevantes tuvieron que sufrir en sus carnes la mendacidad de la profecía de Rajoy de que el sector financiero absorbería el coste de su propia reconversión y los ciudadanos se verían libres de aportar su parte alícuota.

Podría haber sido peor. Podríamos estar arruinados como país. Pero que no nos vengan con milongas de que el sacrificio está siendo igual para todos.

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