Las dos orillas

josé Joaquín / león

Los aciertos de Podemos

PODEMOS se ha puesto de moda. Ese es uno de sus aciertos. Porque aquí donde va Vicente (o Pablo Iglesias) va la gente. Y lo que está de moda ya tiene un plus. Y lo que sale en televisión se pone de moda. Y Pablo Iglesias, siendo extraparlamentario del Congreso de los Diputados, ha salido en televisión como ningún líder de Izquierda Unida lo consiguió jamás desde que fue fundado el PCE. Ni la peluca de Santiago Carrillo salió tanto como la coleta de Pablo Iglesias. A partir de ahí, uno se pone de moda, como Belén Esteban, Olvido Hormigos y tantas celebridades de sofá.

Los enemigos le ayudan. Y demostrar que este hombre pone atacados de los nervios a unos y a otros le otorga simpatías entre los cabreados por algo. Pero los principales aciertos de Pablo Iglesias para sus fines de encumbrar a Podemos han sido dos: convencer a la gente corriente de que el PSOE es un partido de derechas y conectar con el autoritarismo sociológico que siempre ha existido en España y que sólo se difuminó en los años de la Transición.

El PSOE entró en La Moncloa en 1982, con Felipe González, porque se visualizó como la llegada de la izquierda al poder. Ya le tocaba, se dijo. En Andalucía ha gobernado por lo mismo, porque aquí muy pocos se atreverían a decir en público que son de derechas. En realidad, es que no hay nadie de derechas, sólo la izquierda diversa, el centro y los fachas. Por tanto, ser presentado como casta derechista está mal visto. Pedro Sánchez jugó a ser un Pablo Iglesias como más formal, pero ya ni siquiera se sabe a qué juega. Para colmo, algunos del PP hablan de gran coalición con el PSOE, haciéndole un favor a Podemos. Esas cosas no se pregonan.

En España hubo una guerra en 1936 porque unos iniciaron el Alzamiento Nacional, mientras otros aspiraban a crear una república socialista como las soviéticas. Demócratas de verdad había pocos. Y nunca hubo muchos, porque en el franquismo todo venía del Caudillo, mientras la izquierda en el exilio se purgaba a su manera. A partir de 1977 vivimos un tiempo que ya parece un espejismo. Incluso queríamos entrar en Europa, a la que ahora califican como causa de nuestros males.

Con Podemos se puede. Pues claro que se puede... Se puede volver a rechazar la crítica y hablar de conspiración contra los nuestros, a poner las manifestaciones por encima del Parlamento, al aislamiento de Europa, a un pasado que olvidamos.

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