Crónica personal

Pilar / cernuda

Son las administraciones públicas, estúpido

LA frase que sirvió de símbolo a la campaña de Clinton contra Bush padre, "es la economía, estúpido", podría transformarla este Gobierno en "son las administraciones públicas… ", pero Rajoy y su equipo se han encontrado con una pared: la unanimidad de los alcaldes a que se meta mano a la estructura y competencias de los ayuntamientos, y a la animosidad que se ha visto en gobiernos regionales, mancomunidades, diputaciones y cabildos para aceptar el proyecto que se elaboró al principio de la legislatura, y analizó el Consejo de Ministros el pasado febrero.

Rajoy no ha encontrado el valor suficiente para imponerse a quienes han puesto pie en pared para defender sus derechos, visualizada en la Federación Española de Municipios y Provincias, que se resisten a la idea del Gobierno de poner orden en las estructuras locales, reducirlas, controlar el exceso de personal, poner tope a los sueldos en función del número de habitantes y racionalizar las estructuras. En Suecia se han reducido los ayuntamientos a un tercio, España cuenta con el mismo número de ayuntamientos que Alemania con el doble de habitantes, Italia ha reducido a la mitad el número de sus provincias y en Estados Unidos sólo las grandes ciudades cuentan con alcaldes elegidos por los ciudadanos, el resto tiene gestores municipales que administran los ayuntamientos y no dependen de los partidos políticos. En España hay municipios con unos pocos miles de habitantes que se niegan a compartir servicios con el ayuntamiento situado a media docena de kilómetros, se han creado infraestructuras de mancomunidades que no tienen sentido, se han duplicado y triplicado competencias y los alcaldes y concejales se han rodeado de asesores que hacen poco más que ganar buenos salarios, porque ya existen funcionarios que asumían esas atribuciones.

La gente está realizando sacrificios a veces inhumanos para paliar los efectos de una crisis absolutamente devastadora. No es justificable que los políticos municipales se nieguen a aceptar una reforma indispensable. Sin ella, jamás cuadrarán las cuentas. El Gobierno ha advertido que presentará el proyecto antes del verano: a ver si se atreve a hacerlo, y a ver si se atreve a presentarlo en los términos en los que lo había redactado inicialmente antes de las presiones de sus altos cargos municipales y autonómicos.

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