La ciudad y los días

Carlos Colón / Ccolon@grupojoly.com

Es adviento

YA se ve a los padres más previsores ayudando a SS MM de Oriente -como se escribía con letras azules de caligrafía inglesa en los sobres adornados por los bustos de los Reyes que comprábamos en Pichardo- cargados con grandes bolsas de Osorno, de Los Reyes Magos, de Cuevas. La Plaza Nueva es un Quai Voltaire sin Sena con los puestos de los bouquinistes ofreciendo sus libros antiguos y de ocasión. Son transparentes las mañanas, doradas las tardes, claras las noches. En la plaza de San Francisco y en calle Feria se venden mundos chiquitos de corcho y escayola para que en cada casa haya palmeras, y serrín, y casas, y pastores, y puentes, y ríos de cristal o de papel de plata, y lavanderas, y cielos azules con estrellas de purpurina, y castillos de Herodes, y posadas, y Magos, y dos amorosas miradas centradas en un Niño en el que, como en todo niño, cabe la ternura de Dios entera.

Caen las noches tempranas, precedidas de un breve fulgor azul marino, sobre las calles quietas de los barrios. Se encienden las ventanas prometiendo felicidades tibias y chiquitas a quienes vuelven a sus casas; y dejando meditabundos a los solitarios que, al verlas, sueñan por un instante con vidas que han perdido o que podrían haber vivido. Se montan nacimientos en Montserrat, en San Juan de Dios y en los Panaderos. Cuelgan en los bares los talonarios de la lotería de las hermandades. Están pegados los carteles de la Operación Carretilla de la Vera Cruz. Hay mantecaditos con ajonjolí en el escaparate de la Confitería Santa Catalina. El Alcázar se llena de las antiguas dulcerías de conventos que se venderán allí desde el día 6. Scrooge vuelve de su tugurio sin sospechar que la cara de su viejo socio Marley, pese a estar más muerto que el clavo de una puerta, se le aparecerá en el aldabón de su solitaria y triste casa. ¡Fantasmas de las navidades pasadas! Maese Pérez se ha bajado del retablo de ánimas de San Pedro y va despacio por Doña María Coronel camino de Santa Inés; hay una cola invisible ante la puerta cerrada de Los Estepeños; los niños que fuimos se hacen fotografías con el Rey del vestíbulo del bazar Los Reyes Magos de calle Cuna; vuelve, como todos los años por estas fechas, el fantasma bueno de Carmen Ramírez, la belenista, para oír como cantan sus campanilleros.

Suenan canciones de Navidad de Frank Sinatra, de Bing Crosby, de Ella Fitzgerald; y villancicos de la Niña de la Puebla, de Manuel Torre, de Gracia de Triana, de la Paquera de Jerez. Hay novena a la Pura y Limpia en el Convento de la Encarnación. Está en besamanos la Virgen de la Presentación. Es Adviento.

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