La ventana

Luis Carlos Peris

¿Algo que agradecerle a 2008?

HAN sido muchos y variopintos los motivos que nos impulsa a dejar estas Navidades aparcadas en el rincón más ignoto de nuestra memoria. Demasiadas cuerdas para este violín que busca las tablas de manera inexorable para que pasado mañana se ponga a disposición del puntillero. Contábamos ayer esa especie de drama navideño ocurrido en el Pumarejo, ese lugar de Sevilla que no termina de reencontrarse con lo que persigue. La muerte de un pobre desarraigado por culpa de los vaivenes de la vida, pero no quedaba ahí la cosa, ya que ha sido demasiada la sangre derramada por todas las páginas de información internacional que en el mundo son. Hay que ver la sangre que se derramó en esa Cisjordania que es en esta sociedad como una asignatura pendiente no se sabe a ciencia cierta hasta cuándo. Atisba las tablas este 2008, pero la verdad es que no hay apenas motivos para la nostalgia.

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