Editorial

Las alarmantes cifras del paro universitario

LOS datos publicados ayer por este periódico y extraídos de un informe de la Fundación Conocimiento y Desarrollo deberían llevar a la sociedad andaluza a una seria reflexión: la tasa de paro de los titulados universitarios en nuestra tierra es la segunda más alta de España, después de Canarias, y supera en siete puntos a la media española. Esto, evidentemente, es una consecuencia directa de la alta tasa de paro que sufre la comunidad andaluza y un indicador más de que la crisis económica está aumentando la brecha que existe entre las regiones pobres y las ricas de España, entre el norte y el sur.

Una de las consecuencias más negativas que pueden traer estos números es que los universitarios andaluces, ante la falta de oportunidades de desarrollar una vida profesional de acuerdo con sus posibilidades, empiecen a abandonar masivamente Andalucía para buscar horizontes más esperanzadores. De hecho, ya lo están haciendo. Esto, evidentemente, supondrá la pérdida de recursos humanos altamente cualificados en cuya formación se han invertido miles de euros de dinero público (las matrículas apenas cubren un 20% del coste real de una carrera). En unos tiempos en los que parece claro que el conocimiento y el I+D son las únicas formas de mantener las economías altamente competitivas que la globalización exige, la pérdida de talento es un auténtico problema. En Andalucía abusamos un tanto de la creencia de que nuestro clima, talante, arraigo familiar y otras ventajas antropológicas y naturales fijarán como tornillos a nuestros talentos, lo cual es una grave equivocación. Las nuevas generaciones son cada vez más internacionales y sienten el mundo como algo propio. En estos tiempos, un buen expediente universitario suele tener amplios conocimientos en idiomas y ha disfrutado de estancias en el extranjero. Pueden preferir Andalucía para vivir por cuestiones afectivas, pero no a cualquier precio. Lo más dramático de esta situación que se está generando es que cualquier comunidad española o país extranjero podrá pescar en nuestros caladeros de talento ofreciéndoles, simplemente, un futuro profesional y un estilo de vida de clase media.

No nos engañemos. No hay una solución aislada para el problema del paro universitario. Al igual que otros tipos de desempleo su disminución será paralela a la creación de nuevas empresas que puedan absorber a las sucesivas promociones que vayan saliendo de nuestras facultades y escuelas. Una vez más, nos topamos con el talón de Aquiles de Andalucía como sociedad y economía.

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