La ventana

Luis Carlos Peris

La aldea global pierde la olla

DEBE ser que se nos está yendo la olla en esta dichosa aldea global que se quedó sin apenas fronteras. Si un banderillero de Berlusconi ha decidido regalar con Il Giornale milanés el Mein Kampf y un empresario bávaro ha abierto una subasta con la ropa interior del mismo Hitler, sólo falta que algún orate haga reaparecer el Libro Rojo de otro genocida como Mao. Afortunadamente, un asesino en serie como Stalin no dejó obra alguna para la posteridad si exceptuamos el recuerdo de Siberia, pues en caso contrario también aparecería algún iluminado dándole pábulo. La aldea global está con los cables pelados y lo prueba que los extremismos anden cobrando predicamento allá y, desgraciadamente, acá. Y es que el personal anda cortito de Historia, lo que aquí habrá que agradecerle a los que manejaron esta barca desde que la flebitis rompió en democracia.

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