La ventana

Luis Carlos Peris

Cómo se alteraron los sonidos de la Semana Santa

MUCHO se ha escrito de los sonidos de la Semana Santa, muchísimo. Que si el tintineo de los varales, el chisporroteo de la cera en las noches de silencio e intimismo, el rachear de las alpargatas de los costaleros antes y ahora zapatillas Nike o Adidas, o el sonido sublime del crujido de la cruz del Gran Poder cuando viene por Pedro del Toro antes de que empiece el revolotear de vencejos, que será cuando el Señor ya esté embocando San Lorenzo. Sonidos familiares, siempre los mismos, todo cambia menos los sonidos. Claro que eso era antes, mucho antes de esta tercera o cuarta modernidad que estamos viviendo. Y es que cuando se escuchaba el campanillazo sin continuidad, uno sólo, es que ya anunciaba el muñidor que venía la Mortaja por Doña María Coronel rumbo a Dueñas. Ahora ya no es que venga la Mortaja por la Punta del Diamante; lo que viene es el tranvía, qué horror.

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