Los ciriales

José Joaquín Gómez González

Un año más

En la recién inaugurada cuaresma de 2008 volvemos a dar el primer golpe de pértiga levantando un año más los ciriales que anuncian la ya inminente llegada de un paso.

Y mientras ese paso lo divisamos todavía en la lontananza, vamos a aprovechar esta columna para, apoyados en ella, hablar de cofrades y cofradías.

Una Semana Santa más y otra cofradía nueva; este año el Polígono de San Pablo el Lunes Santo. ¿A cuál le tocará en 2009? Hagan ustedes cábalas, está claro que sólo cabe en el Sábado y a ese día ya sabemos cual va ¿Verde y con ruán? El problema será dónde incluir la que toque en 2010 si siguen siendo "intocables" el Jueves, la Madrugada y el Viernes Santo.

Otra celebración en la que tomar el pulso a la vida de nuestra Semana Santa. Acabado el estallido de los años 80 y 90, ¿se aprecia un notable descenso en los cortejos de nuestras cofradías? ¿Y del público en la calle?

Y los jóvenes, ¿dónde están los jóvenes? Donde normalmente los podemos encontrar es debajo de los pasos o alrededor de ellos con el costal ceñido por debajo de las cejas o con un cirial en las manos. Pero, ¿calientan esos jóvenes los bancos de las iglesias durante los cultos o las sillas de la casa hermandad en cualquier acto que se organice?

Esta cuaresma contará también con otro inagotable tema de conversación: las elecciones del Consejo. Tres candidaturas por ahora... ¡Qué barbaridad! Como casi siempre en estos casos, de las tres podría sacarse una aceptable. A más de uno debería servirle de meditación en este tiempo el viejo adagio divide y vencerás. Al menos nos quedará la esperanza de que la que salga tenga el valor suficiente de "coger el toro por los cuernos" y en una revisión estatutaria sea capaz de aclarar de una vez por todas cuáles son los fines, funciones y competencias del Consejo si no queremos que dicho organismo se convierta definitivamente en "silleros ilustres" que no tienen más capacidad funcional que organizar la carrera oficial, controlar el tiempo de paso, administrar las subvenciones, organizar las convivencias y nombrar los pregoneros, los Cristos del Vía Crucis y las Vírgenes de Mayo. ¿Es ese el Consejo que necesita hoy la Iglesia de Sevilla en el Siglo XXI?

Seguiremos hablando apoyados en esta columna.

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