La ciudad y los días

carlos / colón

46 años un instante

HACE 46 años del concierto en la azotea que fue la última actuación pública de los Beatles? ¡No es posible! Pues lo es. Se cumplieron el sábado pasado. Lo oí en un programa de radio, mientras sonaba la melancólica Don't Let Me Down, y no podía creerlo. Wikipedia rápidamente. Y sí, el 30 de enero de 1969 los Beatles tocaron juntos por última vez fuera de un estudio al grabar en la azotea de su productora algunos temas del que sería su último álbum publicado, entre ellas Don't Let Me Down, Let It Be y Get Back. Todo se acababa. Después hicieron su última grabación en estudio, el Abbey Road que se lanzó en septiembre del 69; y en mayo de 1970 apareció Let It Be, su último disco publicado. Y entonces sí que se acabó todo para siempre. Nunca volveríamos a oír una nueva canción de los Beatles que, como conjunto dirigido musicalmente por George Martin, era algo superior a los talentos individuales de sus componentes. Tras los Beatles, McCartney, Lennon y Harrison hicieron alguna cosa interesante; pero ninguna comparable a lo que hicieron juntos bajo la dirección de Martin. Cuando William Wyler y Billy Wilder volvían del funeral de Lubitsch, Wiler dijo: "¡Dios mío, Lubitsch se ha ido!". Wyler le contestó: "Lo peor no es que se haya ido Lubitsch, sino que ya no veremos más películas suyas". Pues eso.

¡46 años ya! Es increíble. Le entran ganas a uno de irse a vivir a un nicho para ahorrar trámites y ganar tiempo, como el personaje de La voz de la luna de Fellini que se metió en un nicho del cementerio y se quedó a vivir allí, charlando con quien quisiera visitarle y al que su mujer le llevaba todos los días la comida en un canasto. La abuela de Ivo Salvini, el demente protagonista de esta película, afirmaba: "Recordar es bonito, hasta más que vivir". ¿Tendría razón? Probablemente no. O quizás sólo a medias y, tal vez, vivir sea una fastidiosa tarea cuyo único sentido sea poder tener recuerdos.

En los años en que rodaba esta película escribió Fellini: "Me siento como si los años hubieran pasado súbitamente, como si me hubieran traicionado. No estoy muy seguro de lo que hacía cuando tenía cincuenta y un años, treinta y ocho o sesenta y tres, ni de cuántos años han pasado en realidad. Me siento perplejo, atónito". El maestro tenía entonces 70 años. Me llevaba siete y medio, pero le entiendo bien. ¡46 años de la grabación en la azotea del Let It Be! Perplejo, atónito …

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